Oficina de Comunicación

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Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica,

Obispo de Guadix

Las circunstancias graves de pandemia universal que vivimos y que se han agudizado en esta tercera ola de Covid-19, nos hacen estar muy atentos al cumplimiento estricto de las normas socio-sanitarias y restricciones de movilidad, así como a las convocatorias públicas con limitaciones de aforo. A pesar de la vacunación iniciada en nuestra Diócesis como en el resto de España, no se prevé en los próximos meses un cambio significativo de la situación. 

Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica,

Obispo de Guadix

Las circunstancias graves de pandemia universal que vivimos y que se han agudizado en esta tercera ola de Covid-19, nos hacen estar muy atentos al cumplimiento estricto de las normas socio-sanitarias y restricciones de movilidad, así como a las convocatorias públicas con limitaciones de aforo. A pesar de la vacunación iniciada en nuestra Diócesis como en el resto de España, no se prevé en los próximos meses un cambio significativo de la situación. 

El día 20 de enero para la Villa de Caniles siempre es especial, tras nueve días de cultos a su copatrón San Sebastián, que junto con San Antonio comparten patronazgo. El traspaso de "hermanos" se realiza con una lucha en la puerta de la Iglesia parroquial, que consiste en apoderarse de una Cruz de bronce de unos 20 centímetros y quien consiga alzarse con ella y gritar "Viva San Sebastián" es el que consigue ser el cabeza de un grupo de amigos, que previamente han acordado luchar por ella.
Precisamente la devoción a este santo mártir en Caniles arraiga en la atribución de salvar de los contagios y curar de peste bubónica a quien tenía la citada Cruz, allá por el S. XVII.

 

DÍA 4: ORAR UNIDOS

«Ya no os llamaré siervos... A vosotros os llamo amigos» (Juan 15, 15)

Romanos 8, 26-27. El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad

Asimismo, a pesar de que somos débiles, el Espíritu viene en nuestra ayuda; aunque no sabemos lo que nos conviene pedir, el Espíritu intercede por nosotros de manera misteriosa.

Y Dios, que sondea lo más profundo del ser, conoce cuál es el sentir de ese Espíritu que intercede por los creyentes de acuerdo con su divina voluntad.

Este miércoles el obispo se ha reunido con el Consejo Episcopal y el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos

El miércoles 20 de enero ha sido un día intenso en el obispado de Guadix, un día de reuniones y programaciones de dos consejos importantes para el funcionamiento de la diócesis que asesoran al obispo. D. Francisco Jesús Orozco se ha reunido por la mañana con el Consejo Episcopal, un órgano consultivo que asesora al obispo en el día a día de la vida diocesana. Para ello, el Consejo Episcopal se reúne de manera periódica y en él salen todos los temas que afectan a la diócesis, sobre los que el prelado recibe el parecer de los consejeros.

DÍA 3: FORMAR UN SOLO CUERPO

«Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 15, 12b)

 Colosenses 3, 12-17. Vístete de compasión

Sois elegidos de Dios; él os ha consagrado y os ha otorgado su amor. Sed, pues, profundamente compasivos, benignos, humildes, pacientes y comprensivos. Soportaos mutuamente y, así como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros, cuando alguno tenga quejas contra otro. Y, por encima de todo, practicad el amor que todo lo vuelve perfecto. Que la paz de Cristo reine en vuestras vidas; a ella os ha llamado Dios para formar un solo cuerpo. Y sed agradecidos. Que el mensaje de Cristo os llene con toda su riqueza y sabiduría para que seáis maestros y consejeros los unos de los otros, cantando a Dios salmos, himnos y canciones inspiradas con un corazón profundamente agradecido. En fin, cuanto hagáis o digáis, hacedlo todo en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

El 17 de enero, segundo domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebró la onomástica de San Antonio Abad, santo del siglo III que, habiendo perdido a sus padres, distribuyó todos sus bienes entre los pobres siguiendo el Evangelio que cierto día escuchó entrando en un templo y se retiró a la soledad de la Tebaida, en Egipto, donde llevó una vida ascética de oración y recogimiento. En nuestra diócesis, por ser el patrón de los animales, se celebra en muchos pueblos.

DÍA 2: MADURAR INTERNAMENTE

«Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros» (Juan 15, 4a)

 Efesios 3, 14-21. Que Cristo habite en nuestros corazones

Por todo lo cual me pongo de rodillas ante el Padre, origen de toda paternidad tanto en el cielo como en la tierra, y le pido que, conforme a la riqueza de su gloria, su Espíritu os llene de fuerza y energía hasta lo más íntimo de vuestro ser. Que Cristo habite, por medio de la fe, en el centro de vuestra vida y que el amor os sirva de cimiento y de raíz. Seréis así capaces de entender, en unión con todos los creyentes, cuán largo y ancho, cuán alto y profundo es el amor de Cristo; un amor que desborda toda ciencia humana y os colma de la plenitud misma de Dios. A Dios que, desplegando su poder sobre nosotros, es capaz de realizar todas las cosas incomparablemente mejor de cuanto pensamos o pedimos, a él la gloria en Cristo y en la Iglesia, de edad en edad y por generaciones sin término. Amén.

Día 1: Llamados por Dios

«No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros» (Juan 15, 16a)

Génesis 12, 1-4. La llamada de Abrahán

El Señor dijo a Abrahán: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y dirígete a la tierra que yo te mostraré. Te convertiré en una gran nación, te bendeciré y haré famoso tu nombre, y servirás de bendición para otros. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan. ¡En ti serán benditas todas las familias de la tierra!». Abrahán partió, como le había ordenado el Señor, y con él marchó también Lot. Tenía Abrahán setenta y cinco años cuando salió de Jarán.

 

Terminado el tiempo litúrgico de la Navidad, la Iglesia comienza el Tiempo Ordinario, durante el cual acompañaremos a Jesús en los últimos años de su vida y de su ministerio de anuncio del reino de Dios, que se inicia tras su bautismo en el río Jordán.

La Palabra de Dios que nos propone la liturgia de este domingo tiene como tema central la vocación, la llamada que Dios hace a determinadas personas para que colaboren con Él en el anuncio y construcción de su reino. Observamos cómo a partir de la llegada de Jesucristo esa llamada Dios la hace a través de su Hijo. A diferencia de como sucedía en aquel tiempo, en el que los discípulos elegían a sus maestros o rabinos (y la reputación de los maestros dependía mucho del número de discípulos que tenían), Jesús es el que elije e invita a sus discípulos para que le sigan y se unan a él de una forma que implicará todas las dimensiones de sus vidas, y que marcará un antes y un después en estas personas tras el encuentro personal con el Maestro.