“Sois las raíces de nuestra vida y nuestra fe”: Mons. Orozco en el inicio de curso de Vida Ascendente

Comenzó un nuevo curso de Vida Ascendente, reunidos entorno a nuestro obispo, don Francisco Jesús Orozco, que presidió la Misa pontifical del domingo 22 de octubre. Concelebraba con él el consiliario de este movimiento laical de jubilados y mayores, José Antonio García Varón, y el nuevo deán de la Catedral accitana, Juan Sáez. Entre el público estaban los responsables de la diócesis para las delegaciones de Familia y Vida, Inmaculada Triguero y Jesús Galera, y la presidente de Vida Ascendente en la diócesis, María José Vilches, una mujer batalladora y luchadora que ha facilitado este encuentro, al que asistieron 54 personas, de Guadix, Zújar, Baza y Caniles. Un diez por ciento del total de miembros de Vida Ascendente que tiene esta diócesis de Guadix. Son unos 500. En toda España este movimiento laical de mayores cuenta con más de 30.000 miembros, repartidos en 1.800 grupos parroquiales.


Ese domingo 22 de octubre también era el Día del Domund, con un lema muy evocador para estos hombres que han sabido darlo todo por su familia y sus hijos. Corazones ardientes, pies en camino. “Sois las raíces de nuestra vida y de nuestra fe”, nos ha dicho el obispo accitano a todos los que forman Vida Ascendente. Con palabras de ánimo y agradecimiento para estos hombres y mujeres, que tienen, sin duda, esa sabia mirada, que nos orienta y nos señala el camino en medio de las dificultades y las luchas de cada día.
“Vosotros habéis salvado y sacado adelante a vuestras familias en circunstancias tan difíciles como la pasada pandemia”, repetía don Francisco Jesús, que quería trasladar a todos el espíritu misionero del nuevo curso diocesano que acaba de empezar. Sed anunciadores – nos vino a decir- del Primer Anuncio, entendido como acompañamiento, formación y testimonio de nuestra fe en nuestra sociedad. “No nos dejemos arrastrar a vivir en las catacumbas, como pretenden desde algunas instancias políticas. Sed misioneros, anunciad a Cristo”, nos decía nuestro obispo.
“No prostituyamos nuestra conciencia”, decía don Francisco Jesús, que nos pedía dar testimonio público de nuestra fe, una exigencia que ya señaló Benedicto XVI en el año 2007 (Exhortación Sacramentum Caritatis). Don Francisco Jesús, siguiendo a este Papa, nos señaló, en este día de las misiones, esos principios innegociables, esas líneas rojas que no podemos traspasar.
Nuestro obispo nos enumeró expresamente los tres principios más atacados en nuestra sociedad por leyes injustas que debemos combatir. Don Francisco Jesús se refirió especialmente a la defensa de la vida, desde la concepción hasta el final natural, el valor de la familia, formada por un hombre y una mujer, y el derecho de los padres a educar a sus hijos, una tarea hoy más urgente y necesaria.
Dirigiéndose a los hombres y mujeres de Vida Ascendente tuvo para ellos palabras de aliento y de reconocimiento, en un mundo que arroja a los mayores al olvido, a ser cada vez más invisibles. “Os necesitamos”, decía don Francisco Jesús. “El mundo y la Iglesia os necesita”, unas palabras que han infundido un nuevo vigor y fortaleza a nuestros mayores, que así, una vez más, sienten cómo la Iglesia católica los acoge con ternura y amor hasta sentirse importantes, y lo son.
Nuestro obispo nos ha pedido también generosidad con nuestros misioneros. Material y también con nuestras oraciones. España es el segundo país con más misioneros, después de Estados Unidos. Tenemos, nos dijo nuestro obispo, 10.000 misioneros por todos los rincones del planeta. Nuestro obispo nos recordó que hay 1.200 territorios en misión, que también nos necesitan y que no podemos olvidar.
Comienzo de curso, exigente, sin duda. Don Francisco Jesús nos ha recordado a todos la próxima jornada de oración y ayuno por la Paz a la que nos ha convocado el Papa. Será el próximo 27 de octubre. Una cita que no olvidarán nuestros mayores, que, pese a sus achaques y dolencias, vuelven a la tarea con nuevos ánimos y deseos, tras haber escuchado a su obispo.

José Gabriel Concepción
Baza