Quinario en Honor de la Virgen de la Soledad Coronada, de Huéscar

Aunque no lo parezca, estamos en el ecuador de la Cuaresma, días en los que la actividad de las hermandades tendría que estar en pleno, auge preparando los enseres para cumplir con sus estaciones de penitencia. Nada de esto está ocurriendo en este atípico año, con la excepción de los cultos que se están celebrando, que, además, se están realizando con un foro limitado y pudiendo ser vistos a través de la pantalla. Nuevos tiempos, aunque la fe, la ilusión y las ganas sean las mismas.
Las cofradías están viviendo una de las peores etapas de las últimas décadas, a causa de una pandemia iniciada hace ahora un año. Esto está provocando que las hermandades hayan tenido que reinventar sus cultos y dar ejemplo de responsabilidad siguiendo todo lo recomendado por las autoridades sanitarias y por la diócesis.

Así, la Hermandad de la Soledad, de Huéscar, ha celebrado del 2 a 5 de marzo el solemne quinario en honor a su titular mariana, la Santísima Virgen de la Soledad Coronada, comenzando todos los días a las 19:00 horas con el rezo del santo rosario, la celebración de la Santa Eucaristía y el ejercicio del quinario. También el viernes se rezó el viacrucis dentro del templo con la cruz guía que esta hermandad porta en sus procesiones, permaneciendo los fieles sentados en sus bancos.
A la finalización del quinario del sábado, la hermandad presentó en la parroquia, de una forma muy austera, el cartel que este año se ha hecho para la Semana Santa de 2021.
Hay que destacar que muchas cosas no se han hecho como antaño. Un ejemplo fue a acogida de los nuevos hermanos. Desde la hermandad se comunicó con anterioridad que, debido a las actuales circunstancias sanitarias, no se iba a llevar a cabo la imposición de medallas a los nuevos hermanos. Estos la podían recoger en los días posteriores en la ermitita. De igual forma, se entregaron también las distinciones que cada año la hermandad tiene con los hermanos que llevan 50 y 25 años de permanencia ininterrumpida.
Han sido cinco días en los cuales hemos podido rezar a nuestra Madre, la Virgen María, pues ella desde el majestuoso altar que se había preparado nos estaba invitando continuamente a la oración. A nuestra Madre, la Virgen de la Soledad Coronada, se le ha pedido que siga protegiendo a esta hermandad, para que por medio del apostolado hagan crecer el amor a la Madre de Dios.

José Antonio Martínez
Párroco de Santa María de Huéscar
Consiliario de la Hermandad de la Soledad