Mons. Francisco Jesús Orozco participó en al celebración del décimo aniversario de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia

El obispo de Guadix participó el viernes 7 de octubre en la celebración que conmemoraba el décimo aniversario de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia. Esta celebración tuvo lugar en Montilla, en la iglesia donde se encuentran los restos del santo, Patrón del clero, Maestro de santos y, desde hace ya 10 años, Doctor de la Iglesia. El cardenal Rouco Varela presidió la celebración en la que, además del obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández, y del obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, concelebraron el arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, el obispo de Málaga, D. Jesús Catalá; y el obispo emérito de Segovia, D. Ángel Rubio.

El obispo de Guadix era vicario general de la diócesis de Córdoba y párroco de San Miguel Arcángel de Córdoba cuando conoció el anuncio, un 27 de mayo de 2012, por parte del papa emérito Benedicto XVI, de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal. Una década después recuerda que “lo viví con mucha alegría y acción de gracias al Señor. Se hacía realidad oficialmente lo que estaba latente para todos los que habíamos tenido la suerte de conocer más de cerca la vida y el magisterio de San Juan de Ávila y habíamos podido rezarle muchas veces en su santuario montillano: que San Juan de Ávila es de todos y para todos”.

Aquel anuncio implicaba un incentivo para la actualidad de la espiritualidad avilista, recuerda monseñor Francisco Jesús Orozco, “para que el mundo entero no sólo tuviese constancia de que era santo, sino poder conocer por qué lo era y cómo era su alma, que había vaciado en sus escritos”. Aquel recordado Ángelus del 27 de mayo de 2012, el papa anunciaba que el próximo 7 de octubre de ese mismo año, San Juan de Ávila , junto a la alemana Santa Hildegarda de Bingen, sería referencia universal para todos los católicos por su magisterio, y el obispo de Guadix pensó “en la suerte que tenemos los cordobeses de tener tan gran testigo de la fe y maestro de santos”. En aquel momento, dio gracias a la Iglesia en la persona del papa, porque ahora San Juan de Ávila se unía en este reconocimiento a otros grandes doctores de la Iglesia española, como San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz. A la alegría se unía a la responsabilidad, explica monseñor Francisco Jesús Orozco, de lo que tantas veces había oído y visto en el obispo de Córdoba, de seguir difundiendo entre todos la herencia espiritual avilista. Más que nunca, en ese momento entendió la urgencia de dar a conocer “la grandeza del alma de san Juan de Ávila” y “Que todos sepan que Dios es Amor”, como dejó escrito san Juan de Ávila.

El día en que el Papa lo hacía público era domingo y “recuerdo que recibí un mensaje comunicándome la noticia. Iba a celebrar en ese momento la Eucaristía en la parroquia de San Miguel. Pude dar gracias al Señor por tan gran regalo que recibía la Iglesia universal y en la que Córdoba tenía titulares grandes por la santidad de uno de los nuestros. Recuerdo ese día una larga conversación telefónica con nuestro obispo para festejar la noticia y para preparar diocesanamente tan gran evento. Y ahora seguimos, después de diez años, dando gracias al Señor y celebrándolo”, manifiesta monseñor Orozco.

“Indudablemente, el recuerdo de aquel momento es muy gratificante porque la Iglesia de Córdoba se vestía sus mejores galas para ser referencia para la Iglesia universal por uno de sus mejores hijos, que sin ser de nacimiento cordobés lo era por elección propia. Desde Montilla fue, en su tiempo, maestro de santos y pedagogo de las almas para unirse a Jesucristo en la Iglesia. Ahora se reconocía que San Juan de Ávila y su magisterio no son pasado, sino presente y futuro para la Iglesia que camina en cada rincón de la tierra”, comenta el obispo de Guadix.

(tomado de www.diocesisdecordoba.es )