Sacerdotes , seminaristas, religiosas y laicos del arciprestazgo de Huéscar vivieron una jornada de retiro

 

El 1 de mayo, conmemoración de San José Obrero, los sacerdotes del arciprestazgo de Huéscar han vivido una mañana de retiro espiritual, en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Huéscar.
Este retiro, que normalmente se realiza, al igual que las reuniones de arciprestazgo, los miércoles, ha sido trasladado al sábado para que los seminaristas que residen en la parroquia pudieran asistir y así aprovechar los bienes espirituales que proporciona un retiro.
Al mismo, han asistido los sacerdotes de este arciprestazgo junto con el diácono Antonio David, los dos seminaristas mayores que residen en la parroquia, Guillermo y Manuel, las 3 religiosas de la Congregación Cristo Sacerdote y fieles laicos que han querido acompañar en las meditaciones.


Se inició el retiro con la exposición del Santísimo: ¡quién mejor que la presencia de Cristo Sacramentado para guiar nuestros pensamientos!
Seguidamente, y después de la oración de entrada, José Antonio Martínez, párroco de Huéscar, arcipreste y delegado para el Clero, dirigió una preclara meditación en las que nos hizo ver cómo, en este tiempo pascual, deberíamos alegrarnos todos, y más los sacerdotes y seminaristas, al ver el cirio pascual encendido al lado del ambón, señal para todos de que Cristo ha resucitado y que, sin esta resurrección, como dice San Pablo, vana sería nuestra fe.
Nos hizo preguntarnos si, a la luz del misterio pascual, seguimos verdaderamente nuestra vocación, llevando esta buena nueva a los hombres, cada uno con la vocación a la que Dios le ha llamado. E hizo una llamada especial a los sacerdotes: que una vez que vuelven a casa, estando a solas con Dios, todos los días se interroguen sobre si ha merecido la pena, si han hecho lo suficiente, para llevar la alegría del Evangelio al rebaño que Dios les ha encomendado a cada uno de ellos.
Terminada la meditación hubo una hora de meditación y oración en silencio delante de Jesús Sacramentado, reflexionando, en su presencia, lo que nos había inspirado esta meditación.
Finalizó el retiro con una oración por los sacerdotes y por las vocaciones, pidiendo "al dueño de la mies que mande obreros a su mies".
Manuel Carrasco
Seminarista