Lanteira celebra al beato Manuel Medina Olmos con Misa y procesión

Lanteira celebra este martes 30 de agosto la fiesta del beato Manuel Medina Olmos. Una Misa y una procesión por las calles del pueblo serán los actos principales de una jornada de fiesta en la que los lanteiranos volverán a honrar al hijo más ilustre que ha dado la localidad, beatificado en 1993 y cuya devoción se extiende por toda la diócesis. Tendrán lugar el 30 de agosto, a las 8 de la tarde.


Antes, durante tres días, se ha celebrado un triduo en su honor, que ha estado presidido y predicado por el párroco, Joaquín Caler, que dejará en pocos días la parroquia, pues ha sido trasladado a la de Benamaurel.
El beato Manuel Medina Olmos era obispo de Guadix cuando le quitaron la vida en los comienzos de la Guerra Civil, martirizándolo en Almería, junto al obispo de esa diócesis vecina, el también beato Diego Ventaja. Desde entonces, su memoria no se ha perdido. Al contrario, su testimonio ha estado siempre presente en la diócesis accitana, hasta que fue proclamado beato, y se prolonga hasta la actualidad, dado que es venerado en su pueblo y en parroquias de la diócesis.
Aún se recuerda el Año Jubilar que la parroquia ha vivido hasta el 30 de agosto de 2021, para conmemorar el 150 aniversario del nacimiento del beato Manuel Medina Olmos. En realidad, fue un Año Jubilar que se prolongó durante dos años, dado que comenzó en 2019 y tendría que haber terminado en 2020, pero la llegada de la pandemia hizo que el papa Francisco lo prorrogara un año más.
El obispo Manuel Medina Olmos nació en Lanteira el 9 de agosto de 1869. De familia humilde, cursó diferentes estudios que le llevaron a ser canónigo del Sacromonte de Granada y rector y profesor del colegio. También colaboró con el padre Manjón, llegando a ser subdirector de las Escuelas del Ave María. Fue nombrado obispo auxiliar de Granada en 1925 y pocos años después, en 1928, obispo de Guadix. También fue administrador apostólico de Almería, de 1934 a 1935. En los comienzos de la Guerra Civil, el 30 de agosto de 1936, le quitaron la vida en el barranco del Chisme, en Vícar, Almería, después de semanas de sufrimientos y humillaciones. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993, en Roma.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix