El obispo agradeció al equipo saliente de Cursillos de Cristiandad su trabajo durante tantos años

Tras la renovación del equipo directivo de Cursillos de Cristiandad en la diócesis de Guadix, el equipo saliente fue recibido por el obispo accitano

 

Convocados por nuestro obispo D. Francisco Jesús, los miembros del anterior Secretariado de Cursillos de Cristiandad hemos acudido a su despacho en la mañana del 29 de septiembre, festividad de San Miguel.

Ha sido una cordial entrevista en la que el Sr. Obispo ha dado las gracias, abundantes y efusivas, por nuestra larga tarea en la Iglesia diocesana. Es verdad, dice, que atravesando tiempos buenos para la sementera o tiempos secos y difíciles. Lo importante es que en ellos no ha faltado nunca vuestra presencia. Por eso contamos ahora con la llama encendida de Cursillos para que el Espíritu de Dios sople dónde y como quiera, a través del ímpetu y el entusiasmo del nuevo equipo.

Por nuestra parte, cada quien, a su modo, todos coincidimos en afirmar que el agradecimiento es nuestro por ver cumplido y hecho realidad nuestro deseo común, repetidamente manifestado, de que entraran en esta querida parcela de la Iglesia energías y fuerzas jóvenes. Estamos seguros, con la ayuda del Espíritu- lo deseamos con toda el alma- que serán capaces de lanzar el primer anuncio del Evangelio en nuestros mismos ambientes, muy necesitados, nos parece, de vivir una experiencia de Cristo que nos acerque a Él para conocerlo y amarlo.

Por ello felicitamos al nuevo Secretariado y a su presidente y amigo José Raya.

Con la imprescindible ayuda del Señor hemos alcanzado vivir el cursillo nº 157, recuerda Ambrosio, anterior presidente.

Justamente, en este año de prueba para el mundo, se nos ha desbaratado el cursillo nº 158. Estábamos a punto de comenzarlo cuando en marzo se paralizó todo. Dios quiera que la parálisis no afecte, además, a las conciencias.

La audiencia ha resultado, finalmente, un agradable intercambio de la experiencia de Cursillos porque, como es sabido, D. Francisco Jesús la ha tenido muy intensa, también, en Córdoba.

Inevitable recordar a tantos hermanos que experimentaron en su vida, hasta el final, el abrazo de Cristo. El último de ellos, este mismo año, Santiago Valverde.

Recuerdo expreso para D. Leovigildo, consiliario infatigable que vive su cuasi monacal y activa clausura en la residencia de Santa Teresa.

Nuestro agradecimiento a D. Manuel Millán su sucesor, incondicional y amigo de todos nosotros. Al veterano Mario y a tantos hermanos y hermanas que tenemos en el corazón….

Finalmente, el Sr. Obispo manifiesta que cuenta con la voluntariedad personal de cada uno para los proyectos en los que pudiera necesitarnos.

Las mujeres y hombres de este grupo de cristianos - o aspirantes a serlo - nos sentimos, siempre, gozosos de ser útiles para el bien de nuestra Iglesia y de la sociedad.

José Luis Campoy