El 27 de noviembre la Iglesia Mayor de Baza celebró la festividad de San Máximo, el patrón de la ciudad

Por segundo año, y a pesar de la situación de pandemia que estamos viviendo, guardando siempre las normas sanitarias que desde nuestra diócesis se nos comunica, el pasado día 27 de noviembre, a las 19.00h tuvo lugar una Misa solemne a la que muchos fieles acudían fervorosos para celebrar con devoción, una vez más, a San Máximo, patrón de Baza y muy desconocido para algunos. La Misa fue presidida por el vicario parroquial, Rafael Tenorio, y organizada por la Hermandad del Cristo de los Méndez, con su hermano Mayor, Juan Manuel, que ha colaborado en este evento y en la ceremonia religiosa, en la que tuvieron presentes también a los difuntos de la Hermandad.

Podemos decir que San Máximo nació en la Provenza, cerca de Digne Francia. Desde joven abrazó la vida religiosa en el monasterio de Lérins. Tomó el hábito de manos de San Honorato. Cuando éste fue elegido obispo de Arles el año 426, Máximo le sucedió como segundo abad de Lérins. San Sidonio dice que el santo dio nuevo lustre al monasterio con su ejemplo.

Esta devoción llegó a Baza tras la reconquista por los Reyes Católicos, declarando a Santa Bárbara protectora de la ciudad de Baza y patrona, junto con San Máximo. Su festividad es el 27 de noviembre. Según algunos historiadores, posiblemente el mismo día de 1489, cuando se firman las capitulaciones de la rendición de Baza, San Máximo al igual que Santa Bárbara, se quedarían para el recuerdo de esta ciudad bastetana.

Una de las familias que se instalaron en Baza tras la reconquista, los Méndez Pardo, fueron los encargados de traer las Reliquias del cuerpo del santo patrón. Primeramente, sería fray Luis (fraile jerónimo de Baza) quién, desde Roma, se encargara de las gestiones para su llegada a Baza. Según el historiador bastetano Luis Magaña, fue depositado su cuerpo en la Iglesia Mayor, en una capilla donde se encontraba la Imagen del Santo. Con el paso del tiempo los restos del santo comenzaron a repartirse para las aras de altar de las Iglesias que se iban construyendo en la comarca de Baza. Finalmente, quedó el cráneo, que estuvo en una urna del gran facistol que regía el magnífico coro de la colegiata, posteriormente destruido en 1936.
Actualmente no hay imagen de él.

Tras finalizar la guerra civil española, la Iglesia Mayor se encontraba totalmente destruida en sus capillas, ornamentos e imágenes, y sus bellezas artísticas quedaron borradas para siempre. Pero los bastetanos más mayores siguieron anunciando a sus hijos y nietos las referencias de San Máximo como patrón de Baza y en los libros y actas del cabildo bastetano, que se conservan en la Iglesia Mayor, también aparecen reflejadas las referencias a él y a la gran devoción que existió.

Por tanto, una año más nos hemos sentido orgullosos de poder recuperar, poco a poco, la devoción de San Máximo, porque, así tenemos presente en nuestra vida de hoy nuestras raíces cristianas, que gracias a ellas nos dejaron el legado de la fe.

Rafael Tenorio
Vicario parroquial