D. Francisco Jesús Orozco felicitó a las delegaciones de medios de las diócesis del Sur de España

El domingo pasado, el 24 de mayo, se celebraba en la Iglesia la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y el Obispo de Guadix, como Obispo responsable para los medios en la Asamblea de Obispos del Sur de España, felicitó a los comunicadores que trabajan en las delegaciones de medios de las diócesis del Sur. Lo hizo a través de un mensaje en el que D. Francisco Jesús Orozco los felicitaba, además, en nombre de todos los Obispos andaluces.

En su mensaje, el Obispo accitano se hace eco del mensaje del Papa Francisco para esta jornada, al tiempo que pide a los comunicadores que sigan “tejiendo historias, muchas historias que aporten luz y esperanza a nuestro mundo porque se tejen en quien es La Luz y la Esperanza para el corazón del hombre y del mundo. Las necesitamos”.

Esta es la carta-mensaje de felicitación del Obispo de Guadix a los comunicadores de las diócesis del Sur de España:

“Para que puedas contar y grabar en la memoria (cf. Ex 10,2). La vida se hace historia”

A todos nuestros comunicadores:

En esta LIV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, quiero felicitaros, en mi nombre y en el de mis hermanos Obispos del sur, a todos vosotros y a los que formáis parte de las distintas delegaciones diocesanas de medios, artífices de la comunicación en la Iglesia y de la Iglesia en el Sur de España. Vuestra labor en el día a día es la mejor expresión de cómo vamos cumpliendo el encargo recibido del Señor de anunciar la Buena Nueva a todas las gentes, siendo luz” hasta los confines de la tierra” (Hch 13,47).

Este año, el lema de la Jornada invita a los periodistas a “tejer historias que construyan, no que destruyan”. Sin duda, tenéis la mejor tarea: la de descubrir todo lo bueno que hay en el mundo para contarlo y que llegue así a todos. Es lo que habéis estado haciendo estos dos meses y medio de pandemia, en los que vuestro servicio eclesial a los hermanos ha sido una magnífica forma de ayudar a seguir haciendo actual la Historia de las historias, “la gran historia de amor entre Dios y la humanidad”.

En vosotros, Cristo en la Iglesia ha estado cerca de todos los hombres que han podido vivir la ternura y acoger el lenguaje de Dios (Palabra hecha carne) que nunca abandona y siempre es consuelo. En medio de la muerte, del sufrimiento y de la angustia de tantos, desde vuestros medios habéis contado numerosas historias de compromiso, de entrega, de sacrifico. Historias que, a buen seguro, habrán aportado esperanza a muchos hermanos nuestros, impotentes ante la amenaza del covid 19.

Como nos dice el Papa en el mensaje de este año, en vosotros y vuestras palabras, “Dios se ha entretejido personalmente en nuestra humanidad, dándonos así una nueva forma de tejer nuestras historias”. Para vosotros, héroes de la Palabra, tantas veces en el anonimato invisible, también nuestro aplauso por vuestro servicio fiel en estos tiempos difíciles de coronavirus.

Frente a las malas historias o las historias interesadas, nos dice el Papa Francisco que “necesitamos valor para rechazar los [relatos] que son falsos y malvados. Necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana”.

Pido al Señor, para vosotros, ese valor, esa paciencia y ese discernimiento, y os animo a continuar con la misión que venís realizando magníficamente en vuestras diócesis. Con palabras del Papa Francisco en su mensaje, seguid llevando al Señor de la historia y de las historias a todos y ejerciendo la tarea de “rememorar lo que somos a los ojos de Dios, de dar testimonio de lo que el Espíritu escribe en los corazones, de revelar a cada uno que su historia contiene obras maravillosas”.

Esta es la gran tarea que la Iglesia os ha encomendado. Que sigáis tejiendo historias, muchas historias que aporten luz y esperanza a nuestro mundo porque se tejen en quien es La Luz y la Esperanza para el corazón del hombre y del mundo. Las necesitamos.

Que la Virgen María, Mujer del Espíritu, que supo tejer en su seno la Palabra divina y narrar con su vida las obras magníficas de Dios, nos inspire “también a nosotros. Ayúdanos a construir historias de paz. Historias de futuro”.

¡Gracias! ¡Felicidades!

                                                                               +Francisco Jesús Orozco Mengibar

                                                                                              Obispo de Guadix