Oración a san Torcuato por el fin de la pandemia

Oh glorioso san Torcuato, protector nuestro ante Dios, que miras con tanto amor a esta tierra, la primera en España que recibió de ti la doctrina de Jesucristo, concédenos de Dios la gracia de que cese la pandemia del Coronavirus que asola a España y al mundo.

Te pedimos, en nombre de esta Iglesia diocesana de Guadix, que te venera como fundador, Patrón e intercesor ante Dios, que protejas a nuestras familias, a los niños, jóvenes, ancianos y personas más vulnerables por sus problemas de salud o su situación socioeconómica.

Da salud a todos los enfermos que han sido contagiados, acoge en tus brazos de eterna felicidad a todos los que han fallecido víctimas del Covid-19. Da esperanza a todas las familias que no han podido cuidar en los hospitales ni despedir con su presencia física a sus seres queridos. Da consuelo a todos los que han visto vulnerado el derecho fundamental a la vida en las personas queridas que no han sido elegidas para tener los medios curativos necesarios para superar la enfermedad. Fortalece nuestra fe y esperanza en el cielo y en la vida eterna, donde ningún virus triunfa sobre el dolor y la muerte.

De modo especial te encomendamos al personal sanitario de nuestros hospitales y centros de salud, trabajadores de farmacias, residencias geriátricas y cuidadores de ancianos; a los cuerpos de seguridad del estado, policía local y protección civil, comerciantes, personal de limpieza y cirineos de buena voluntad que con sus sacrificios mantienen los servicios mínimos y son garantes del bien común.

Cuida también al Papa, a los obispos, a nuestros sacerdotes, consagrados y cristianos comprometidos que procuran por todos los medios estar al lado de las víctimas de esta pandemia, que tanto dolor está provocando. Ayuda al personal de Cáritas para que puedan atender las necesidades de la población más desfavorecida. Que todos seamos testigos de la verdadera caridad, pues sabemos que somos hermanos e hijos de un mismo Padre.

Ilumina a nuestros políticos, que acierten en sus decisiones, que siempre les guíe el bien común y protejan la libertad religiosa. Que nadie aproveche las circunstancias difíciles para sembrar división e injusticias, marginando derechos desde el abuso de poder. Da luz a la inteligencia de los científicos para que pronto encuentren una vacuna que pueda llegar a todos, especialmente a los que menos oportunidades de vivir tienen por sus pésimas condiciones higiénicas, sanitarias y económicas en cualquier parte de nuestra casa común.

Glorioso san Torcuato, al igual que en otros momentos difíciles de nuestra historia, por epidemias o en momentos de sequías o hambrunas, concédenos, también ahora, experimentar tu ayuda y custodia en esta situación en que tantas personas sufren por la enfermedad y la muerte.

Aviva nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y aumenta nuestra confianza en Dios. Haz que nos entreguemos a la oración con humildad y en servicio a los demás.

Glorioso San Torcuato, ruega por nosotros. Amén.

+ Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix.

San Torcuato