Rafael Pinteño, de Huéscar: “estoy dispuesto a seguir vinculado a la delegación de juventud de mi diócesis”

Rafael Pinteño Rodríguez es un estudiante de 3º de ESO, natural de Huéscar y feligrés de Santa María la Mayor, en Huéscar. Es la primera vez que viene al campamento juvenil y la segunda que acude a alguna actividad de la pastoral juvenil. Anteriormente ha participado de los campamentos vocacionales del seminario.

-Has participado en el campamento juvenil organizado por la Delegación de juventud de la diócesis de Guadix, imagino que habrá sido una experiencia agradable y enriquecedora.

Desde luego que ha sido una experiencia agradable y enriquecedora para la fe de distintos jóvenes de nuestra diócesis, gracias a los pequeños momentos de oración a lo largo del día y también por la presencia de D. Alfonso José García (delegado de juventud) y de nuestros seminaristas mayores (Guillermo, Manolo, Antonio David y Ángel), quienes han sido nuestros guías espirituales durante esta semana tan intensa. A la vez hemos conocido otros jóvenes que viven su fe, con los que hemos congeniado muy bien y hemos compartido estos días que han sido de diversión. Y también dar las gracias a Ramón y Piedad, por haber sido como nuestros padres durante esta semana y prepararnos la comida.

- ¿Qué es lo que más te ha gustado del campamento de este año?

Sin lugar a duda, mi momento favorito de este campamento fue la vigilia de oración del sábado por la noche. Durante la vigilia D. Alfonso expuso al Santísimo en una custodia preciosa y se preparó una oración frente a Él, que iba a ser de unos 20 minutos y la prolongamos a casi dos horas. Todo empezó como una adoración al Santísimo, como otra cualquiera, hasta que D. Alfonso leyó unas palabras que si no recuerdo mal decían: “En estos momentos de gracia, estamos bajo la mirada del Señor, es un momento de intimidad con Él, de unirnos a Él mediante la oración, hablándole como un amigo que es, contándole lo que me preocupa, cómo estoy, qué quiero, qué quiere Él de mí; dándole gracias por algo especial, incluso diciéndole que no siento nada, quiero sentir tu presencia …”. Meditamos todo esto que nos dijo D. Alfonso. A continuación, nos dieron una vela encendida por una del altar para pedir una petición al Señor, en este momento nos desmoronamos todos y comenzamos a llorar. Le ofrecimos nuestra vela delante del altar y de Él. Nos marchamos todos de la capilla con el corazón tocado por Él, el Amor de los Amores.

-Ha habido tiempo para divertirse y bañarse… ¿también para celebrar la fe? ¿Cómo han sido esas celebraciones de la fe?

Sí, ha habido momentos de todo. Comenzábamos y terminábamos el día con una breve oración de unos 15 minutos, realizadas por los distintos grupos del campamento en la capilla, frente al Sagrario, donde se encontraba Él. Le pedíamos principalmente que nos ayudase durante estos días y le dábamos las gracias por haber podido venir a este campamento y por la fe. Como debe de ser, bendecíamos la mesa con canciones y oraciones. Luego por la tarde celebrábamos la Eucaristía en la capilla, preparando las lecturas, peticiones, ofrendas, cantos… realizadas por los jóvenes del campamento. Yo tuve la suerte de poder acolitar todos los días. Fueron misas breves y cercanas. También destacar que nos acompañaron muchas personas del pueblo en la Santa Misa. Y, sobre todo, destaco la visita de nuestro obispo D. Francisco Jesús y de D. José Francisco, que tuvieron el gesto de acompañarnos un día y de celebrar la Eucaristía con todos nosotros. Y también tuvimos la vigilia con el Santísimo como bien he explicado antes.

-El campamento quiere ayudar a que los jóvenes colaboren en la pastoral juvenil ¿qué compromisos han asumido los jóvenes para el próximo curso?

Este campamento ha sido mi segunda experiencia con la pastoral juvenil, me gustaría formar parte de esta gran familia participando en sus distintas actividades, y creo que todos mis compañeros comparten la misma idea que yo, por lo bien que lo hemos pasado (en todos los sentidos) y la unión que se ha creado entre todos en este campamento.

-Ya se empieza a hablar de la próxima JMJ, que será en Lisboa, y a programar la asistencia desde Guadix. ¿Irás? ¿Cómo se va a preparar esta JMJ desde la delegación de juventud?

En estos momentos me encantaría ir. Todo lo que me han contado sobre la JMJ de Cracovia ha sido bueno. Es una experiencia en la que jóvenes de distintos países se reúnen para incentivar la participación juvenil en la Iglesia, también sé que se celebró dos veces en España y los iconos pasaron por mi pueblo, Huéscar. Me gustaría ir por vivir más momentos con la pastoral juvenil, conocer nuevas personas, sus tradiciones y devociones (como yo con mis Santas Benditas, jeje); y vivir una experiencia de fe junto al Papa, que es lo más importante. Y encima teniendo la suerte de que se va a celebrar en nuestro país vecino, Portugal.

-El próximo curso, ¿seguirás vinculado a la delegación de juventud? ¿Por qué?

Estoy dispuesto a seguir vinculado a la delegación de juventud de mi diócesis junto a mis compañeros de Huéscar y a colaborar con ella en todo lo que pueda por dos motivos fundamentales: el primero, para seguir viviendo mi fe, encontrándome con el Señor y descubrir lo que realmente quiere de mí; y el segundo, por conocer a jóvenes como yo y poder compartir con ellos experiencias de nuestra vida y pasarlo bien.