Carta del obispo a las parroquias con motivo de la concesión de la Medalla de Andalucía a Cáritas Regional

Con alegría os anuncio la noticia que seguramente conocéis ya por los medios de comunicación, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha otorgado la medalla de Andalucía a Cáritas Regional. Es un reconocimiento a todo un trabajo colectivo de las diez Cáritas Diocesanas, a sus más de 13.500 voluntarios, trabajadores y colaboradores , que llevan más de 50 años trabajando por las personas y colectivos más desfavorecidos de la sociedad.

El acto de la concesión será el 28 de febrero en el teatro de la Maestranza de Sevilla.

Aunque no necesitamos premios que motiven nuestro compromiso con los más pobres, porque son ellos, el rostro de Jesús, quienes nos alientan en la tarea de un servicio que está más allá del aplauso o de las cifras, es bueno que esta concesión nos ayude a mantener y mejorar nuestra relación con la sociedad andaluza ofreciéndole la luz del evangelio a través de la acción de Cáritas.

Siempre recordamos aquellas palabras del Papa San Pablo VI en su exhortación apostólica Evagelii Nuntiandi: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio.” Con esta elocuencia de la acción caritativa nuestra Iglesia Diocesana con sus medios limitados, pero con la implicación de un grupo importante de personas ilusionadas, volcadas en el servicio a los más pobres, viene desarrollando proyectos dirigidos a familias, mayores, mujeres en su integración social y laboral, personas de la comunidad gitana, empleo, infancia, jóvenes, transeúntes, discapacitados …Os invito a motivar a nuestras comunidades parroquiales a participar en estas tareas mediante una promoción del voluntariado y una mayor comunicación cristiana de bienes, tan esencial en nuestra vivencia eclesial desde tiempo de los apóstoles: “En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: Lo poseían todo en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.” (Hch 4,32).

La concesión de este reconocimiento por la Junta de Andalucía nos alegra, pero también nos compromete con nuestra tierra, -este norte de la Provincia de Granada-, no siempre entre las prioridades de los responsables políticos, económicos y sociales en general. El declive demográfico con el envejecimiento de la población y la emigración de nuestros jóvenes sin un futuro laboral a la vista , nos anima como Iglesia en Andalucía a demandar una mayor implicación de todos, también de los ciudadanos y particularmente de los creyentes a trabajar más y mejor por el bien común, sobre todo de los más débiles y vulnerables.

Tenemos siempre como ejemplo a Jesús que, siendo rico se hizo pobre, para que por medio de su pobreza llegáramos a ser ricos. Con la mirada puesta en El os pido que procuremos entre todos una mayor implicación de nuestra Iglesia diocesana en la promoción humana integral de las personas, para conseguir una sociedad más justa, y sin buscar otro premio que el que nos aguarda: ``Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. ``Porque tuve hambre, y me disteis de comer…”

                                                     Os bendigo con todo afecto en el Señor Jesús.

+ Francisco Jesús orozco

   Obispo de Guadix