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La ermita del Zalabí, en Exfiliana, sufrió un incendio la noche del 28 de abril

El martes 28 de abril, de madrugada, los bomberos de Guadix fueron avisados de un incendio en la ermita del Zalabí, en Exfiliana. Estaba ardiendo la capilla lateral adosada a la ermita de la Virgen de la Cabeza que hay en el Zalabí. El fuego fue sofocado inmediatamente, aunque no se pudieron evitar los daños ocasionados en la capilla y en el resto de la ermita.

La capilla que ardió está destinada a acoger las velas que los romeros y devotos encienden cunado realizan sus plegarias. Había velas encendidas porque hacía solo un día que se había realizado la romería al Zalabí. A pesar de que se tarta de una capilla preparada para que se quemen las velas, por causas que aún se desconocen, se originó un incendio que destrozó esa parte de la ermita y provocó el hundimiento de esa parte del tejado.

El interior de la ermita no se vio afectado directamente por el fuego aunque sí por el intenso humo que el incendio originó. La rotura de una ventana hizo que el humo y el calor pasasen al interior de la ermita, dejándolo todo muy negro y deteriorado. El párroco de Exfiliana, Julio César Insuasti, manifestó que a pesar de todo el daño que se ha producido, las consecuencias podrían haber sido aún peores.

Ya se están dando los pasos para iniciar la restauración de la parte de la ermita afectada y, sobre todo, para limpiar el interior. Las paredes, los techos y, en especial, la imagen de la Virgen que hay en su interior tendrán que ser limpiados a conciencia para que vuelvan a recuperar su esplendor y su belleza.

Este incendio ha provocado una gran conmoción entre los habitantes de Exfiliana y de los pueblos de la comarca, dado que la devoción a la Virgen de la Cabeza es muy grande. Cada año, el último domingo de abril se realiza una romería que une los pueblos de Exfiliana y Jérez del Marquesado. Cada uno de estos pueblos lleva una imagen de la Virgen de la Cabeza hasta la ermita del Zalabí y, una vez allí,  se celebra la Eucaristía y se come en familia, junto a los pinos. Y todo ocurre en las inmediaciones de la ermita del Zalabí, donde se dan cita cientos de romeros.

Antonio Gómez