Sexto domingo de Pascua. Ciclo A. 21 de mayo de 2017

LA ALEGRÍA DEL ESPÍRITU

Es verdad que cuando se tiene una noticia importante o se ha vivido un determinado acontecimiento que nos ha impactado y dejado huella llenándonos de alegría, uno se encuentra tan lleno, que necesita darlo a conocer a los demás, necesita compartirlo para que otros también puedan participar de esa experiencia.

Pues esto es lo que nos quiere decir el apóstol Pedro cuando nos invita a “estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os lo pidiere” (1Pe 3,15), e incluso si no se nos pide ¿no creéis?, pues de lo que se trata es de estar preparados. Si bien es verdad que, Pedro dice esto refiriéndose a momentos de dificultad y calumnias que están sufriendo los creyentes en Jesús resucitado; en nuestra sociedad actual y en los contextos que vivimos, también es necesario dar razón de nuestra esperanza, nos lo pidan o no, o se vivan rechazos, porque ella está fundamentada en alguien –Jesús- que, como celebrábamos el domingo anterior, es capaz de llenar de sentido nuestra vida. Es necesario cuidar las formas, “con mansedumbre y respeto y en buena conciencia”, para que aquellos que nos vean “queden confundidos” y profundamente interrogados por nuestro decir y hacer.

Si estáis convencidos de que, Cristo resucitado, “vive con vosotros y está con vosotros” (Jn 14,15-21) –yo así lo creo-, a través de su espíritu, aceptaremos y guardaremos los mandamientos que Jesús nos enseñó, -especialmente el del amor- y, le amaremos profundamente porque previamente hemos sido amados por el Padre y por Jesús. Y, por supuesto, el que se siente amado, querido, acogido,… no tiene excusa para no hacer él lo mismo con otros, porque es el amor, el cuidado, el mimo, lo que nos hace crecer y vivir alegres. Con esta experiencia ya no nos sentimos solos ni abandonados, sino continuamente acompañados y protegidos: “no os dejaré huérfanos… si me amáis, obedeceréis mis mandamientos, y yo rogaré al Padre para que os envíe otro Paráclito para que esté siempre con vosotros” (Jn 14,15-16.18). El Paráclito que Jesús nos ha prometido, es animador e iluminador de la fe, ayudante, protector, abogado, defensor e intercesor en todo momento.

Entender la presencia de Dios en la comunidad cristiana de esta manera que nos relata Jesús, nos hace cambiar profundamente el concepto de Dios y la relación de cada persona con él. Ahora y desde esta perspectiva, Dios no está lejano ni necesita mediaciones; el hombre ya no es siervo ni está el mundo en otro plano (profano), sino que cada persona y el mundo, es morada de Dios (sagrado) a la que Dios se acerca y vive con él, por lo que nos dejamos encontrar por Dios que establece una relación de Padre-Hijo desterrando la otra relación de siervo-señor.

Por lo tanto, el que entra en este nuevo dinamismo de la relación con Dios, no puede guardárselo para sí, sino que ha de ofrecerlo a otros como fuente de gozo y alegría. Y, en este ofrecer a otros, ofrecemos un sentido a la vida, un hacer que toda persona pueda vivir mejor porque le estamos ofreciendo el mismo amor de Dios que quiere y se gloría con que el hombre y la mujer tengan vida en abundancia y plenitud. Así las cosas y con esta tarea tan apasionante, no tenemos tiempo para “deprimirnos” (lo digo con mucho respeto ante esa enfermedad) porque hay mucho bien por hacer y mucho mal que eliminar de nuestros entornos y de nuestra propia persona. Amar a Dios y amar al hermano, especialmente al pobre, excluido, inmigrante, drogadicto, se convierte en nuestra máxima tarea y fuente de alegría, si no queremos vivir una vida y una fe en la mentira, una fe que no es capaz de contagiar a otros. Sólo desde el amor concreto se hace presente Jesús, sólo el que ama puede conocer al amor verdadero revelado por Jesús y concretado en una vida entregada hasta sus últimas consecuencias.

José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán

PREGUNTAS:

  1. ¿Cómo vives tu fe, amando o cumpliendo? Explica el por qué.
  2. ¿Qué clase de esperanza despierta en ti el saber que Jesús no nos ha dejado solos?
  3. Te sugiero que busques y medites el canto “El Señor nos dará su Espíritu Santo” (grupo Kairoi): https://www.youtube.com/watch?v=xphKHl0vWDw

Dibujo de Miguel Redondo. Comentario de  José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.