Domingo IV de Pascua. Ciclo A. 30 de abril de 2023

 

Una de las figuras con las que se identifica a Dios en la Sagrada Escritura es la del oficio de pastor, que no siempre fue entendido y se valoró del mismo modo.

Jesús aprovecha esa tensión constante que tiene con los fariseos para tacharlos de falsos pastores por cómo, siendo líderes religiosos de du tiempo, se comportan con sus ovejas: las maltratan, las desprecian y no cuidan de ellas, el pueblo de Dios.

En este contexto Cristo se muestra como el único y verdadero pastor que ama, cuida y se interesa por sus ovejas. La relación del buen pastor con su rebaño es de amor y libertad. 

También, alegóricamente, Jesús se compara con la puerta, que tiene la función de proteger, vigilar y defender. Él, además, es esa puerta que nos permite el acceso a la salvación y a la nueva vida que, tras su muerte y resucitado, nos regala.

DESARROLLO

Las figuras del pastor y de la puerta están muy presentes en la Sagrada Escritura como símbolo o alegoría, puesto que el oficio de pastor y la actividad ganadera en la sociedad de entonces era una realidad muy común, cercana, conocida y formaba parte de la cultura.

Jesús quiere denunciar el mal comportamiento que los líderes religiosos, a quienes unas veces identifica con los fariseos y otras veces con los judíos, tienen con el pueblo, pues los tacha de ladrones, de destructivos y hasta de asesinos. 

Él se presenta como el “buen pastor”, autodefiniéndose como el que ama a sus ovejas, las cuida y ellas lo reconocen. La relación del pastor con su rebaño es de amor, de pertenencia mutua y de un conocimiento recíproco. Jesús no es un explotador, sino que es un servidos de los suyos, de cada uno de nosotros, hasta el punto de dar la vida en rescate nuestro. Todos sus actos son la manifestación de sus buenos sentimientos hacia nosotros. Por consiguiente, nadie te ama, te considera, te conoce y te cuida como Cristo lo hace.

También se nos muestra así mismo y a su vez como la puerta. Una ciudad, un edificio (casa o palacio) o un corral sin puerta de entrada es un lugar expuesto a salteadores, pues no ofrece protección ni seguridades. Jesús es el refugio de todos los débiles porque en él encontramos la protección de su amor y de su fuerza.

Con esta perícopa Jesús quiere advertirnos a los creyentes para no caer en las redes de los falsos pastores de nuestro tiempo, porque él sigue siendo el único pastor de referencia para los bautizados y la puerta verdadera para todo el que quiera alcanzar la salvación.

Desde nuestra libertad nosotros elegimos al pastor a quien seguir, porque ser oveja hoy tiene una connotación muy distinta a la de los tiempos antiguos, pues en las sociedades contemporáneas, de democracias y dictaduras, la palabra oveja o borrego suena a persona manejable, manipulada y carente de libertad y decisión. Sin embargo, Jesús, el Resucitado, a su forma de pastorear le da un sentido de donación de vida cuando se refiere a sus ovejas, porque él es un pastor que defiende la vida de los suyos, la regala y la convierte en vida eterna, y nos invita a formar parte de su nuevo rebaño, la Iglesia.

Emilio José Fernández, sacerdote

http://elpozodedios.blogspot.com/ 

 

Modificado por última vez enDomingo, 30 Abril 2023 07:35