Oficina de Comunicación

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Este jueves 15 de julio habrá celebración de la Eucaristía en el Santuario de Face Retama, en Benalúa. Será a las 7 de la tarde y estará presidida por el canónigo Juan Saéz. También es una ocasión para ir a Face Retama y compartir la celebración de la Eucaristía. Se trata de una celebración que se enmarca en la recuperación del culto en Face Retama, una iniciativa del cabildo catedralicio, que es el responsable de este templo.
Desde el pasado mes de junio, cada mes, habrá celebración de la Eucaristía en el santuario de Face Retama. Será cada 15 de cada mes o un día cercano a este si el 15 es domingo. Y serán los canónigos quienes presidan las celebraciones, a las que están invitados todos los que quieran asistir. Eso sí, para ir a Misa, en este caso, hay que caminar un poco o desplazarse en coche hasta el lugar. El primero en celebrar la misa, el mes pasado, fue el obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco.

El periódico Ideal publicó, el domingo 4 de julio, un reportaje sobre el sacerdote Patricio Larrosa, natural de Huéneja y que está de misionero en Honduras. Recogemos aquí el texto de lo publicado, invitando a leerlo directamente en Ideal, en este enlace.

Los milagros del padre Patricio

En el mundo no están las cosas como dicen las noticias, el padre Patricio asegura que están mucho peor, tanto que siendo un niño decidió que tenía que ayudar. Y lo hace desde hace casi 30 años en Honduras, donde educa a 11.000 muchachos, reparte 6.000 comidas diarias... Cuenta allí y en España con una legión de voluntarios

A Patricio Larrosa Martos, sacerdote de 61 años nacido en Huéneja, no le gusta que se hable de 'milagros', solo de trabajo y de la generosidad de miles de personas con un proyecto de colaboración en Honduras, que en realidad son muchos proyectos, desde que llegase al país por primera vez hace casi 30 años. En la actualidad la organización no gubernamental que tutela, la Asociación Colaboración y Esfuerzo, es la mejor demostración de que las personas pueden y deben hacer cosas por los demás, no importa dónde y no importa a quién.

Todo empezó en su pueblo natal, en el que la gente trabaja en el campo y él ayudaba a sus padre en las tareas agrícolas. «Mis padres eran labradores y yo desde que era un mocoso ayudaba en la siega, la trilla o la recogida de almendras y aceitunas. Siempre me gustó la tierra». Como él, la mayoría de los niños de su tiempo compartían quehaceres con los padres en la tierra. Además, había poca diversión cuando no estabas en el colegio. Un día visitó la parroquia de Huéneja un misionero para dar una charla, a la que acudió. «Yo era un niño y no tendría más de nueve o diez años. Entonces no había televisión, ni teníamos consolas, así que, como yo, fuimos un grupo de jóvenes para entretenernos. El religioso les habló de las necesidades y el hambre que pasaba mucha gente en el mundo, y les contó que él decidió dar un paso al frente y su experiencia personal. A Patricio se le quedó grabada la idea de que se podía ayudar y que ser un buen cristiano supone ofrecer lo mejor de cada uno a los demás. Desde ese momento supo a qué se dedicaría en la vida.

Cuando tenía 11 años ingresó en el seminario y se ordenó sacerdote. Sus primeros años los pasó por las parroquias de Alamedilla, Dehesas, Villanueva de las Torres... hasta que un día pidió cita al obispo de la diócesis y le transmitió su deseo de viajar a Hispanoamérica para ayudar. Eligió Honduras porque junto con Haití eran los países más pobres y donde menos curas católicos había.

Emprende viaje con 32 años cuando España se abría a la modernidad con la Expo y los Juegos Olímpicos. Cuando llega se encuentra con la cara más desoladora de una tierra en la que está casi todo por hacer y donde miles de personas, sobre todo los jóvenes, clamaban por una oportunidad, con gente que está dispuesta a luchar si alguien les ayuda. Recordó entonces las palabras de aquel misionero en su pueblo. Se topó de golpe con la realidad de los que no tienen nada, a veces ni siquiera esperanza. Su intención era quedarse una temporada hasta que un día se le acercaron varios niños que le pidieron ayuda para estudiar. Cuando los niños se acercaban a los extranjeros era para pedir alguna moneda, algo de comer o simplemente se dedicaban a jugar al fútbol en plazas polvorientas. Por eso le conmovió y decidió llamar a unos amigos de España para que le buscasen fondos para becarlos. Lo hicieron, en ese momento y de esa forma nacía lo que en adelante se convertiría poco a poco en una enorme organización solidaria que iba a conquistar a miles de colaboradores y voluntarios para que los niños y sus familias tuviesen una oportunidad. Desde ese momento el cura de Huéneja sería el padre Patricio.

Lejos de la realidad

«En el mundo no están las cosas como dicen las noticias, están mucho peor. La gente debería saber que además de las secciones de Local y Nacional esta Internacional, aunque ahí no aparece el verdadero sufrimiento de millones de personas. Se habla de Bruselas, de Estados Unidos, pero poco de la miseria. Por la pandemia he tenido que quedarme ahora en España un poco más tiempo y compruebo que aquí se habla de los catalanes, de si se le pone la vacuna a los jugadores de la selección o de los problemas familiares de Isabel Pantoja, de Supervivientes o de si se llevan el bote de Pasapalabra. En un mes no he leído ni una noticia de África o de los países latinos». El sacerdote se lamenta de que estemos tan lejos de la realidad de tanta gente, de lo que de verdad pasa en el mundo porque hay gente que muere de hambre, jóvenes que no tienen posibilidad de estudiar, familias que no saben si podrán dar de comer a sus hijos... El padre Patricio asegura que todos podríamos vivir un poco mejor si decidimos ayudar a cambiar esa cara amarga de la sociedad. «No se nos permite ser conscientes de la pobreza. Estamos dirigidos a consumir, a competir, y si nos educan así es difícil que nos paremos un segundo a pensar que siete de cada diez personas tienen problemas».

Él se siente bendecido por el tremendo movimiento solidario que se generó desde que pidió ayuda por primera vez, apoyo que encontró en España y en la propia Honduras, donde muchos de los jóvenes y familias a las que ayudan lo hacen además con otros, formando una red que cuenta con más de mil voluntarios, la mayoría en España a través de los 26 delegaciones de la ONG en muchas de las ciudades más importantes de España, como Madrid, Barcelona, Málaga,Sevilla, Granada o incluso de Europa, como París. Todos entregan lo más valioso que tienen: el tiempo y corazón.

La labor de este entramado se traduce en más de cincuenta proyectos diferentes que atienden la formación escolar de 11.000 niños, 1.200 de ellos menores de seis años, a los que se facilita material escolar, profesores y ropa en centros docentes creados por la organización en numerosas localidades, aldeas y sobre todo en Tegucigalpa. En algunos de los colegios, que cuentan con pistas deportivas, se han habilitado pequeñas clínicas sanitarias, sobre todo dentales. «Hay muchos niños, sobre todo con discapacidad, que no irían al colegio si no estuviésemos nosotros. El problema es que no podemos atenderlos a todos, por eso nos ocupamos de las familias más pobres. Aquí el drama es que lleguen las vacaciones o un puente largo porque los muchachos están deseando llegar al colegio. Las vallas se saltan hacía adentro».

300 contenedores

Desde que en 1994 salió desde Huéneja el primer contenedor repleto de pizarras, libros, mobiliario de escuela o ropa de vestir, la organización del padre Patricio ha llevado a Honduras más de 300. Esto y los donativos de particulares que llegan desde España permite que cubran necesidades básicas de familias y ancianos en situación de marginalidad, entre las las 6.000 comidas que se ofrecen en los 32 comedores habilitados.

Cada mañana el padre Patricio se levanta a las cinco de la mañana y empieza una jornada en la que habrá tareas de formación, visita a los centros para ayudar y coordinar los grupos de apoyo. Como él a esa hora empiezan a llegar los voluntarios y cobran vida uno, dos y decenas de milagros diarios que cambian vidas para siempre. El cura granadino solo quiere que todos tengan una oportunidad, porque todos la merecen, y anima a colaborar si quiere directamente como lo hacen los 300 voluntarios españoles que suelen ir cada año para participar en esta gran obra. Otros, como los misioneros granadinos Concepción Vega Pérez y Javier Quesada, de Dehesas Viejas y Baza, respectivamente, decidieron quedarse allí y son pilares en el equipo del padre Patricio en apoyo de las comunidades de las zonas rurales e indígenas organizando y promocionado a las personas. «Ellos han donado todo su tiempo y han entregado sus vidas a los más necesitados».

 

Y el niño ciego acabó estudiando en la Complutense

El padre Patricio reconoce que su momento más emocionante, que de alguna forma simboliza lo que ha querido hacer todos estos años, ha sido el de un niño ciego de ocho años, al que no le dejaban ir a la escuela por su discapacidad. Cuando conoció el caso lo llevó con él y hoy está en la Universidad Complutense de Madrid acabando sus estudios. Para llegar ahí tuvo la ayuda de una familia granadina que le envió 113 libros en braille de su hijo, también invidente. Eso y su enorme fortaleza. El sacerdote se siente orgulloso de que 70 de sus muchachos hayan acabado en la Universidad, que otros formen parte de las instituciones como líderes políticos y que cientos de ellos se hayan convertido en profesionales que han creado sus familias. El éxito está en parte en el seguimiento que se hace de los estudiantes que demuestran su voluntad por crecer. Para ello se han creado dieciséis casas en las que conviven 250 jóvenes que tienen sus familias en aldeas y caseríos alejados y no podrían asistir a la escuela. «Mi deseo es evitar que los niños acaben en las calles como delincuentes traficando con drogas. Lo que más dolor me ha causado desde que llegué a Honduras es tener que a ir a identificar a un joven muerto por pandilleros. El asesinato de jóvenes es terrible. Por eso todo lo que hagamos aquí es mucho si conseguimos que los niños se hagan personas de provecho para su país».

 

Tomado de www.Ideal.es. Un reportaje de Juan Jesús Hernández, publicado el domingo 4 julio de 2021

 

En la última Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, celebrada los días 22 y 23 de junio, se aprobó el texto oficial de la traducción al castellano de las letanías en honor a San José, a las que el papa ha añadido siete nuevas invocaciones en su texto en latín. Ahora se aprueba la traducción al castellano y a las demás lenguas cooficiales de estas siete nuevas invocaciones y se promulga cómo quedan las letanías en honor de San José a partir de ahora.

Es más, la Comisión Episcopal para la Liturgia lo que ha hecho es ir más allá, aprobando no solo la traducción de las siete nuevas intenciones, sino la traducción completa de las letanías a San José, ya que no había un texto oficial en español ni en las distintas lenguas cooficiales.

 

Una vez más, Marcos trata el tema de la vocación cristiana, pero en el relato de hoy nos la muestra en su doble dimensión: la elección y el envío. Normalmente entendemos la vocación como esa acción o momento en el que una persona es elegida por el Señor para subrayar de esta manera que el discípulo siempre responde a una llamada y a una iniciativa de Dios. La vocación nunca es nuestra, la hacemos nuestra cuando damos una respuesta afirmativa a esa llamada y propuesta del Señor. Pero la vocación es además un envío, porque tú no decides ni dónde estar ni lo que has de hacer. Tú estás en el lugar donde Dios ha querido que estés y para dar a conocer ahí su Reino y poder vivir ese proyecto iniciado por su Hijo.

Una vez más, Marcos trata el tema de la vocación cristiana, pero en el relato de hoy nos la muestra en su doble dimensión: la elección y el envío. Normalmente entendemos la vocación como esa acción o momento en el que una persona es elegida por el Señor para subrayar de esta manera que el discípulo siempre responde a una llamada y a una iniciativa de Dios. La vocación nunca es nuestra, la hacemos nuestra cuando damos una respuesta afirmativa a esa llamada y propuesta del Señor. Pero la vocación es además un envío, porque tú no decides ni dónde estar ni lo que has de hacer. Tú estás en el lugar donde Dios ha querido que estés y para dar a conocer ahí su Reino y poder vivir ese proyecto iniciado por su Hijo.

El delegado para el Clero en la diócesis de Guadix, José Antonio Martínez, ha escrito una carta de felicitación a D. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, por su 26 aniversario de ordenación sacerdotal. Lo hace en nombre de todo el clero de la diócesis, felicitándole y deseándole que el “Espíritu que le siga iluminando en el gobierno de nuestra diócesis de Guadix”.

Esta es la carta que le ha escrito el delegado para el Clero al obispo en nombre del presbiterio diocesano:

Las religiosas Hijas de la Sagrada Familia han ocupado parte del último número de Alfa y Omega, un periódico de la archidiócesis de Madrid que se distribuye para toda España insertado en ABC. Se hacen eco de la noticia que ya sacamos en su día, en nuestra web diocesana, anunciando su llegada la diócesis de Guadix como un regalo, dado que llegaban cuando la diócesis acababa de perder tres monasterios de clausura.

Reproducimos aquí el artículo publicado en Alfa y Omega el 6 de julio, que se puede consultar desde aquí en la web original:

 

El jueves 8 de julio se ha reunido en Madrid la Comisión Episcopal para los Laicos, la Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española. El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha participado en el encuentro dado que pertenece a Subcomisión de Juventud e Infancia, como obispo miembro de la misma.
En este encuentro anual, los obispos y directores de la comisión y subcomisiones (Juventud y Familia) hacen un repaso de todas las actividades y propuestas del año, y presentan las líneas de trabajo para el próximo curso.

 

La Conferencia Episcopal Española anima a firmar el testamento vital (descargar en word). El testamento vital es la expresión escrita de la voluntad de un paciente sobre los tratamientos médicos que desea recibir, o no está dispuesto a aceptar, en la fase final de su vida. El testamento vital también especifica que se administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos, pero que no se aplique la eutanasia.

Numerosas personas de toda España se han sumado a una campaña en las redes con el hashtag #yofirmoeltestamentovital para concienciar sobre la importancia de respetar la vida en todo momento, solicitar que se administren los tratamientos que ayuden a paliar el dolor, si fuesen necesarios, y que se evite la administración de la eutanasia. Todo esto se decide anticipadamente cuando uno es consciente de sus decisiones, en previsión de que, llegado el momento, no hubiese facultades plenas de conciencia.

El pasado mes de junio ha sido para la parroquia de El Sagrado Corazón de Jesús, de Guadix, un mes lleno de acontecimientos. De entrada, el mismo mes es el llamado mes del Corazón de Jesús y esto le imprime un carácter especial en este tiempo. Con ello la parroquia ha querido revestirse de la espiritualidad propia de esta devoción para lo que ha preparado algunos eventos que se han desarrollado en el marco normal de lo cotidiano. Así pues, a lo largo de todo el mes se ha venido teniendo una oración prolongada ante el Santísimo expuesto previamente a la Eucaristía vespertina, contando con la oración del rezo del santo rosario y las letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Además, se ha dispuesto de unas meditaciones diarias que han ayudado a entrar más en este misterio insondable.