Vigésimo quinto Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 23 de septiembre de 2018

 

LA BENDICIÓN DE DIOS PASA POR LA ENTREGA Y EL SERVICIO
Escribo estas letras para tu reflexión, y en el marco de la Jornada Mundial de las Migraciones, seguimos recibiendo en una continua oleada a personas que llegan a nuestras costas, pobres en busca de un futuro y de una vida mejor. Se juegan, literalmente, la vida por salir de la miseria y se dejan a expensas y en las manos de los que se aprovechan de esta situación.

Nuestro país, que ha vivido de la emigración, sabe mucho de esto, pero nunca hasta tal extremo, creo yo. Pero, me da la impresión de que estamos perdiendo sensibilidad ante estas situaciones y otras parecidas, llegando a verlas normales y, olvidando, en muchas ocasiones, que el ser cristiano nos exige estar al servicio de todos para llegar a ser los primeros (Mc 9,30-37). Además, se nos exige oponernos a todo tipo de acción que vaya contra la dignidad humana, echando en cara los pecados que se comenten (Sab 2,12.17-20) contra cualquier persona; y, también, acoger al que no cuenta, porque ello es acoger a Jesús y al mismo Dios.

Tengo la sensación de que, muchas veces, seguimos enzarzados en discusiones y en afanes de poder y dinero –como los primeros discípulos de Jesús- mientras existen a nuestro lado situaciones de violencia y hambre en el mundo. Las envidias y rivalidades nos llevan al desorden y toda clase de males (Sant 3,16-4,3).

Pero, ante esta situación, Jesús da instrucciones precisas a los discípulos y presenta los criterios de la comunidad alternativa (Mc 9,11-10,52). Nuevamente instruye a sus discípulos, ¡también a nosotros!, sobre quién y cómo es el Mesías. No busca poder ni prestigio humano. Sin embargo, los discípulos, sólo están preocupados por saber quién de ellos será el más importante en la nueva comunidad. Y Jesús, conociendo su interior y su incomprensión, les pregunta: “¿De qué discutíais por el camino?”. Ellos callan, quizás por vergüenza. “El silencio otorga” solemos decir. Y qué verdad en este pasaje, pues este silencio tiene a los discípulos cerrados en su propia ambición y orgullo. “Ahora bien, dice Jesús, el que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Con ello deja muy claro que se tiene prestigio y se es primero, no cuando ocupamos puestos de relevancia, sino cuando en nuestra vida hacemos sitio para quien es insignificante y necesita ayuda. Lo que nos hace ser primeros dentro de la comunidad es el servicio a los considerados últimos”. Es la opción prioritaria por los empobrecidos, los que no cuentan, los excluidos, los indefensos e irrelevantes, concretándolos en cada momento de la historia; como los niños en tiempos de Jesús y no los de ahora que lo tienen todo. Estamos llamados a sembrar paz que sea capaz de dar frutos de justicia recorriendo los pasos de Jesús por los caminos de la humildad y el servicio. Y está claro, que esto nos cuesta muchísimo entenderlo en nuestra vida personal y en nuestra Iglesia particular, dando la impresión de que cuando más comprendemos a Jesús en sus opciones y decisiones, más nos alejamos de su seguimiento y de su estilo de vida porque ello nos exige y nos compromete. Esto nos lleva a una crisis de fe parecida a la que estamos contemplando en los discípulos de Jesús durante estos últimos domingos. Comprender esta situación sólo es posible desde una vida en las que la contemplación y la oración sean frecuentes. Por ello, permitidme que termine con la oración de San Gregorio de Nisa que os invito a hacerla vuestra en el quehacer de cada día: “Que ningún aíre de orgullo se manifieste entre vosotros, sino que la simplicidad, la armonía y la actitud sencilla forjen la comunidad y que cada uno se persuada no sólo de que no es superior al hermano que vive con él, sino que no es superior a ningún hombre. Cuando haya entendido todo esto seré en verdad discípulo de Cristo”.
José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán

PREGUNTAS:
1. ¿Es tu comunidad acogedora de los pobres? ¿En qué acciones se manifiesta?
2. ¿Cómo vive la norma “quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos”? ¿Cómo la vive tu comunidad, tu grupo, tu parroquia…?

 

 

Dibujo de Miguel Redondo. Comentario de José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.

 

 

Modificado por última vez enDomingo, 23 Septiembre 2018 10:10