Undécimo domingo del tiempo ordinario. Ciclo B. 17 de junio de 2018

 

ENTRAR EN LA DINÁMICA DE LA GRATUIDAD

Toda la palabra de Dios de este domingo rezuma a campo, a mundo rural, a un espacio de nuestro planeta que cada vez se va despoblando más y que poco hacemos por mantenerlo y por cuidarlo (Ez 17,22-24). Estamos tan influenciados por el asfalto, que a casi todo el mundo le gustaría vivir en la ciudad porque, según dicen, hay más posibilidades para todo. Pero, me temo que estamos bastante equivocados. Hoy en día, con las comunicaciones a todo nivel, hay posibilidades de todo tipo estés donde estés.

El mundo rural fue el ambiente donde se movió Jesús de Nazaret. Lo conocía muy bien y, continuamente, recurre a él para poner ejemplos y dar alguna que otra lección de vida, así como presentarnos el misterio del Reino de Dios y el propio rostro de Dios. Habla a todos en parábolas (Mc 4,26-34) para que lo entiendan; pero sólo aquellos que se deciden a seguirlo, como sus discípulos, reciben una enseñanza pormenorizada, más detallada y concreta para que puedan comprenderlo y seguirlo con todas sus consecuencias aunque, bien sabemos, que no le fue fácil hacerse entender y que tuvo que arreglárselas muy bien para que no distorsionarán sus enseñanzas. Y, es que cuando se nos mete una idea en la cabeza y le añadimos la tradición, ¡qué difícil nos es entender la novedad! y la sorpresa que nos presentan en cada momento la Palabra de Dios que Jesús propone. Pasó en su momento y nos pasa también ahora.

Para nosotros, las parábolas, son historias inacabadas, interrogantes en espera de una respuesta que estamos llamados a dar con unas opciones de vida y un compromiso personal. O sea, que hay que tomar partido y no quedarnos indiferentes. Y, por supuesto, no ser tibios, porque a los tibios los vomita Dios de su boca, dice el libro del Apocalipsis.

Así las cosas, la propuesta de hoy es invitarnos a entrar en la dinámica de la gratuidad y descubrir a ese Dios del que nos habla Jesús. Un Dios Padre que está tan enamorado del ser humano (¡por eso lo creó!) y de toda la creación, que quiere hacernos entender que el amor del Padre es un amor gratuito que no entra en la dinámica del compra y venta y que va creciendo y dándose sin más. Pero, ese Reino que es obra de Dios y que crece a su antojo, exige que nosotros tomemos partido y no nos crucemos de brazos.

Creer en Dios, creer en las personas, creer en el Reino, respetar los ritmos y confiar en la dinámica de su realización aquí, es mucho más que hacer. Es dejar hacer y dejarse hacer. Dejar a Dios ser Dios y vivir en confianza y gozo como actitudes fundamentales ante el Reino que Jesús nos presenta. El Reino está presente en todo lo pequeño de nuestra vida, en el aquí y en el ahora. Lo que hace falta es verlo y dejarlo crecer. Es una invitación a sembrar pequeñas semillas de una humanidad nueva, de unas relaciones humanas basadas en el respeto y en la aceptación de toda persona, sea de la condición que sea (política, religiosa, sexual, etc.)… “Probablemente no estamos llamados a ser héroes ni mártires cada día, pero a todos se nos invita a vivir poniendo un poco de felicidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo diario”. También a saber vivir con gozo y paciencia las situaciones oscuras de la vida y de la historia.

“La vida no se reduce a actividad y trabajo. Es un misterio más profundo. Está impregnada de gracia. Es regalo y don. Lo gratuito nos envuelve. Nuestra primera ocupación es respetar y acoger la acción del Espíritu capaz de hacer crecer el Reino y nuestra existencia. Por eso, el estado de ánimo más propio del creyente no es la lucha y el esfuerzo, sino la admiración maravillada y el gozo agradecido. Quizá en esto seamos, todavía, pequeñas semillas que están germinando”; y tengamos que decir como el salmista: “es bueno darte gracias Señor” (Salmo 91) “y siempre llenos de buen ánimo” (2Cor 5,6-10).

José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán


PREGUNTAS:

  1. ¿Qué es para ti entrar en la dinámica de la gratuidad?
  2. ¿Qué imagen de Dios descubro en las parábolas del evangelio de hoy?
  3. ¿Qué “semillas” de Reino puedes sembrar en los ambientes donde te mueves?

 

Dibujo de Miguel Redondo. Comentario de José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.

 

 

Modificado por última vez enDomingo, 17 Junio 2018 07:58