Vigésimo primer Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 27 de agosto de 2017

“NO ABANDONES LA OBRA DE TUS MANOS”

Dios, que, desde siempre, ha soñado estar cerca de los hombres y mujeres que ha creado para ser felices, no puede abandonar la obra de sus manos. Con ese deseo, nos ha enviado a su Hijo Jesús que, impulsado por el Espíritu Santo nos ha mostrado, con palabras y obras, lo que Dios Padre quiere. Jesús, ha dejado esa misma misión a sus primeros discípulos y seguidores, a los que ha cuidado, mimado y ha enseñado todo lo que Él ha aprendido de su Padre. Ellos, entre dudas, negaciones, incertidumbres han sido capaces de dar la vida y han mantenido la fe, la han transmitido y le han puesto pasión a todo lo que han hecho. Ello les ha costado la vida y, orgullosos, la han entregado sin reservas.

Así, Dios, nunca abandona la obra de sus manos. Ahora, nos toca a nosotros coger el testigo y seguir manteniendo la obra de Dios para las generaciones presentes y futuras. Nos toca mantener las puertas abiertas para que entre todo aquel que quiera encontrar y vivir en un recinto de paz, de justicia, de amor, de solidaridad, de perdón, donde todos encuentren motivos para seguir esperando (cf. Plegaria Eucarística).
Dios elige a algunas personas y les da el poder de las llaves para que guíen a su pueblo y desempeñen su misión sin intereses propios (Is 22,19-23), para que edifiquen la Iglesia estando en actitud de servicio y no buscando su propio prestigio personal (Rm 12,1-2). Jesús, ha usado las llaves solamente para abrir. Para ofrecer a todos la posibilidad de encontrar la puerta abierta. Y, este es el ejemplo que quiere sigan sus discípulos (Mt 16,13-20). Es una gran responsabilidad que exige dejarse conducir por el Padre que está en los cielos y que revela sus cosas a los pequeños y sencillos. Por este motivo, estamos agradecidos y le pedimos al Padre Dios que así siga siendo a lo largo de toda la historia y del amplio camino que nos queda por recorrer hasta encontrarnos cara a cara con Él.
El apóstol Pedro, que es bendecido y dichoso porque se ha dejado hacer por el Señor, asume un papel unificador (no centrador), de consolidación y de base de aquel organismo vivo que es la Iglesia (roca), fundamentada sobre la piedra (frágil y moldeable) de los apóstoles de ayer, de hoy y de mañana. Jesús ha confiado toda su misión a un grupo de apóstoles (colegio episcopal actual) siguiendo sus huellas y sus mismas opciones de acción, de palabra y de vida. Un grupo presidido por Pedro (Papa actual), coordinado por Él para que todos sigan teniendo vida y, vida en abundancia.
Como la grandeza de Dios es insondable, -“¡qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!” nadie es capaz de conocer a Dios. Nadie es capaz de aconsejarlo. Dios es el origen, el guía y la meta de todas las cosas. Nadie lo puede manipular. Él es don y regalo para todos. Por eso, a todos, se nos hacen la misma pregunta: “¡Quién decís vosotros que soy yo!” Una pregunta que está esperando la respuesta personal, la respuesta que nadie puede dar por nosotros, porque la fe que se nos ha transmitido, de generación en generación, necesita ser personalizada, necesita ser confesada de manera personal, aunque su vivencia ha de ser comunitaria, en la Iglesia concreta que en cada momento nos toca vivir.
La expresión tantas veces oída de “yo creo en Dios, pero no en la Iglesia”, no tiene cabida entre cristianos, no es válida. Verdad que en la Iglesia hay muchas cosas que cambiar y que mejorar como se nos dice desde muchos sitios, pero eso no quita el que creamos en ella y queramos sentirnos parte de ella. Es lo mismo que me puede ocurrir con mi familia si la miro detenidamente; descubro que no es perfecta, que tiene fallos y aciertos, pero no por ello dejo de pertenecer a ella sin más, sino que en todo momento la defiendo, la valoro y, desde dentro, intento mejorarla con mis palabras y con mis hechos para que cada día sea una familia mejor. También la Iglesia espera esto de mí.
José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Albuñán y Jérez del Marquesado
PREGUNTAS:
1. ¿Qué digo de Jesús? ¿quién es el realmente para mí?
2. ¿Qué dice la gente de la Iglesia? ¿Qué es la Iglesia para mí?
3. ¿Qué me pregunta hoy Dios a mí?

Modificado por última vez enDomingo, 27 Agosto 2017 10:11