Domingo de Resurrección. Ciclo A. 16 de abril de 2017

“PORQUE DIOS ESTABA CON ÉL”

Las palabras del apóstol -“porque Dios estaba con él”- escuchadas en la primera lectura Hch 10,34a.37-43), resuenan hoy en mí de una manera especial. Me provocan el entender que la razón fundamental de la resurrección de Jesús, es el hecho de que Dios estaba pendiente de él y, la razón de su actuar cotidiano en medio de las gentes, también venía provocada por esa experiencia que Jesús tenía. Porque Dios estaba con él, “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”; porque Dios estaba con él, resucitó a Lázaro, su amigo; dio de comer a una multitud, perdonó a la pecadora, curó al ciego, al cojo, al lisiado; enseñó y corrigió a los discípulos, perdonó al ladrón crucificado junto a él, desenmascaró a Judas, alentó a las multitudes y ofreció razones para el actuar y vivir coherentemente; porque Dios estaba con él, dio incondicionalmente la vida por amor. ¡Qué importante es sentir en tu vida que Dios está contigo, que hay alguien contigo, pendiente de ti en todo momento!

También ahora sentimos que Dios está con nosotros (es el Emmanuel) y por eso vivimos alegres. Sentimos que Dios no nos ha abandonado y tenemos razones para vivir en plenitud. Y, porque Dios está con nosotros, somos capaces de comunicarlo a otros y ofrecerlo como proyecto de vida; damos testimonio de lo que su presencia supone en nosotros, de que la vida en abundancia es la suprema palabra de Dios sobre el género humano y la creación. Para vivir nos ha creado Dios y por eso estamos alegres. Porque Dios está con nosotros, nos solidarizamos con los pobres y los que sufren, damos nuestro tiempo y dinero a ONGs, secundamos acciones a favor de la paz y la justicia; porque Dios está con nosotros… (Pon tu lo que se te ocurra en este momento).

Y, este gran acontecimiento de la resurrección de Jesús, nos hace comprender toda la escritura y toda su vida; da una perspectiva de comprensión a nuestra fe y la orienta centrándola en un punto. Ahora tenemos un elemento vital para la fe que es necesario creer si se quiere ser cristiano. No se entiende la fe sin la creencia y experiencia personal de la resurrección de Jesús. Y, porque creemos en un Dios vivo en medio de nosotros, nos comprometemos a dar vida y a vivir desde la opción por la vida para todo hombre y mujer, para toda la creación. Así lo entendieron los discípulos de Jesús, aún en medio de dudas e incomprensiones pero, no se detuvieron, sino que más bien cambiaron su vida y sus opciones.

Jn 20,1-9, pone en escena a tres discípulos de Jesús que mantuvieron una relación especial con él: María Magdalena, Pedro y el discípulo preferido de Jesús (posiblemente Juan), invitándonos a fijarnos detalladamente en las actitudes y las acciones que hacen, porque de ellas sacamos luz para nuestro actuar. María Magdalena, por el amor que tenía hacia Jesús, va muy temprano al sepulcro para encontrar el cuerpo muerto de Jesús. Ella es sensible al dolor, pero vive desesperanzada y no se encuentra con el Señor resucitado ya que busca un cadáver. Pedro y el otro discípulo corren juntos, pero sólo el otro cree inmediatamente tras ver los signos, pues amaba mucho y se fio plenamente de Jesús; en cambio, Pedro, que es el que tiene la autoridad y el poder, comprueba los hechos, pero tardará en creer. Quizás se nos quiera decir que es “el amor lo que nos hace gozar y ser testigos de lo increíble”, de aquello que nos cuesta trabajo comprender y aceptar; es el amor el valor al que, Jesús con su resurrección, nos está llamando y comprometiendo porque él ha hecho primero este recorrido y sabe lo beneficioso que resulta para el vivir de cada uno. Posiblemente en nuestros grupos, parroquias, incluso la misma Iglesia oficial, falte mucho amor y sobre poder para encontrarnos con Jesús resucitado y convertirnos rápidamente en sus testigos. Quizás, como María Magdalena, que no se encontró al Señor resucitado, tengamos que correr y pedir ayuda a otros para que podamos encontrarlo y ser sus testigos.

José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán

PREGUNTAS:

  1. ¿Cómo podrías expresar la esperanza que provoca en ti la fe en la resurrección de Jesús?
  2. ¿Qué signos de vida –de resurrección- se dan entre nosotros? Haz un listado, ora con ellos, habla a otra gente de ellos.
  3. Gesto Pascual: Encender en casa una vela o una luz durante el tiempo de Pascua de Resurrección, en los momentos que estéis en familia.

(Dibujo de Miguel Redondo. Comentario de  José María Tortosa)

Modificado por última vez enDomingo, 16 Abril 2017 06:32