Quinto Domingo de Adviento. Ciclo A. 5 de febrero de 2017 Destacado

Dibujo de Miguel Redondo, para acercarse al Evangelio del domingo, Día del Señor.
Comentario al Evangelio del sacerdote José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.

“CUIDA QUE LA LUZ QUE HAY EN TI NO ESTÉ APAGADA”

Tras la luz recibida hace unas semanas en la festividad de la Epifanía del Señor, que nos acompaña en nuestro caminar diario, ahora somos llamados a cuidar que esa luz que hay en ti no se apague; ¡anda que no es difícil tener esto en cuenta en cada momento de la vida y en cada circunstancia!, pero la luz está ahí y es necesario ser consciente de que se tiene para que no se apague, para que sirva para alumbrar a cuantos la necesiten, empezando por nosotros mismos.

El evangelio de hoy va en esta dirección, cuando el Señor confía a sus discípulos que sean sal y luz de la tierra (Mt 5,13-16), dos elementos muy esenciales que bien conocían sus paisanos de aquella tierra de Israel. Una petición que se nos hace a nosotros en este momento, aquí y ahora, pues somos los nuevos discípulos y apóstoles del Señor.

La sal que, no sólo da sabor, sino que también es un buen conservante, es muy necesaria para mantener los verdaderos principios, lo que es fundamental en la vida y da consistencia a tu persona y a tu fe. Son aquellos valores que, vayas donde vayas, son útiles para poderte desenvolver: respeto, humildad, amor, paz, coherencia, sinceridad, etc. Y, estos valores, dan sabor a la vida, a las relaciones humanas, a la fe. Así que necesitamos volver a salar nuestra fe al calor del Evangelio, la oración y el clima de la comunidad fraterna. Nos necesitamos unos a otros para que no se desvirtúe nuestra fe. Estamos llamados a dar sabor a la vida propia y a la de los demás, pero en comunidad, viviendo y compartiendo lo que Dios va haciendo en nuestras vidas en cada momento.

La luz, se pone en lo alto, sin esconderse, porque ayuda a ver con claridad lo que en cada momento se ha de hacer y se ha de vivir. La luz ilumina toda tu persona y hace que los que a ti te vean, también den gloria a Dios, porque a través de ti, de tu pensar, de tu decir y, preferentemente, de tu actuar se descubre que es Dios quien vive en ti.

Lo ha dicho muy claro el profeta Isaías en la primera lectura proclamada hoy (Is 58,7-10): “Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy».

El Señor estará presente en tu vida cuando se tiene el coraje de no ocultar nuestros vacíos y pecados, de no ser perfectos, de ser transparentes… y ofrecer con toda humildad lo que somos y lo que vivimos desde nuestra opción creyente, pero sin querer imponer nada a nadie, sin avasallar, sin violentar las conciencias de las personas. Lo recuerda Pablo en 1Cor 2,1- 5: “Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”.

Lo que se nos está pidiendo en el día de hoy es que seamos evangelizadores, que “no significa sólo anunciar verbalmente una doctrina, sino hacer presente en la vida de las gentes la fuerza humanizadora, liberadora y salvadora que se encierra en el acontecimiento y la persona de Jesucristo.

Lo decisivo no es tener hombres y mujeres bien formados doctrinalmente, sino poder contar con testigos vivientes del evangelio. Creyentes en cuya vida se pueda ver la fuerza humanizadora y salvadora que encierra el evangelio cuando es acogido con convicción y de manera responsable” (J.A. Pagola).

José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán

 

PREGUNTAS:

  1. ¿Somos los creyentes Buena Noticia para alguien?
  2. ¿Ponemos los cristianos en la actual sociedad algo que dé sabor a la vida, algo que purifique, sane, libere a las personas de nuestro tiempo? Explícalo.
  3. ¿Vivimos algo que pueda iluminar a las personas en estos tiempos de incertidumbre?
Modificado por última vez enSábado, 18 Febrero 2017 07:28