Domingo de la Natividad del Señor. Ciclo A. 25 de diciembre de 2016 Destacado

Dibujo de Miguel Redondo, para acercarse al Evangelio del domingo, Día del Señor.
Comentario al Evangelio del sacerdote José María Tortosa. Y preguntas para la reflexión.

DIOS YA ESTÁ CON NOSOTROS

Es verdad, ya está entre nosotros, ha entrado en nuestra historia “como uno de tantos” y sin hacer ruido, en la figura de un niño “envuelto en pañales y recostado en un pesebre porque no había sitio para él en la posada” (Lc 2,1-14). Para los que hacen poco ruido parece que no hay sitio entre nosotros, nos estorban o ponen en tela de juicio nuestro estilo de vida, por eso, los marginamos y los hacemos invisibles: refugiados, presos, drogadictos, parados, enfermos, ancianos, etc.

Han pasado cuatro semanas de adviento y hemos mantenido nuestra esperanza y nuestra lámpara encendida para hacernos partícipes de este acontecimiento año tras año: Dios está con nosotros y por esto estamos alegres porque “los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios” (Sal 97).

Y, estamos llamados a vivir este acontecimiento desde la alegría y el gozo, desde la felicidad de sabernos amados por Dios que nos quiere tal y como somos, que nos ha soñado felices y quiere que hagamos todo lo que esté en nuestras manos para que muchos puedan ser también felices y descubrir la orientación y el sentido de su vida.

Si el pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz ¿por qué nosotros no podemos verla también? ¿qué nos lo impide?

Cuando nació Jesús trajo muchas esperanzas a su pueblo, muchos deseos de paz, muchos deseos de que las cosas fueran de otra manera. El Mesías se esperaba con ansia en una sociedad con múltiples problemas y diferentes injusticias. Hoy, no estamos mucho mejor, pero parece que nos estorba Dios y no lo queremos porque viene a poner en cuestión toda nuestra manera de vivir, porque sus opciones no son nuestras opciones y porque su ser para los demás nos descoloca y hace que tengamos que modificar nuestro estilo de vida, nuestra manera de pensar y la manera de ser cristianos. “Dios nos ha hablado por su Hijo” (Heb 1,1-6) y nos ha dicho todo lo que hay que saber de Dios, entonces, ¿por qué no le hacemos caso? ¿por qué nos cuesta tanto seguir a Jesús, el hijo único de Dios, el Emmanuel, el que está con nosotros?

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros” (Jn 1,1-18), para que no vivamos ya desde nosotros mismos, sino desde la Palabra de Dios hecha vida en Jesús de Nazaret, el Niño que ponemos en el pesebre para que todos podamos tener acceso a él sin etiquetas ni protocolos. Desde esta opción de Dios se nos enseña que para encontrarse con Jesús “no hay que subir, sino bajar; no hay que ponerse títulos, sino ser sencillo; no hay que mandar, sino amar” (F. Ulibarri).

Así que acércate a Belén y déjate acariciar por el Niño Dios, déjate cuestionar por lo que ahí se vive, medita en tu corazón como lo hacen San José y la Virgen María. Siéntete pastorcillo que lleva a su Dios lo mejor que tiene, sin grandes pretensiones ni otros deseos que los de dejarte llenar de mucho amor y ternura para luego llevarla allá por donde te encuentres. No dejes pasar esta oportunidad de vivir la Navidad como un acontecimiento de paz y felicidad.

No te dejes embaucar por el consumo y la risa fácil, sino más bien envuélvete tanto de Dios, que toda tu vida sea un ser testigo de su amor misericordioso; que tu vida la pongas al servicio del que más lo necesite; que todo aquel que se acerque a ti, encuentre motivos para la esperanza; que quien te vea a ti, descubra que algo de Dios hay en ti. Que sepas ser luz para mucha gente; que tu palabra sea sincera y sin dobleces.

Si descubres algo de todo esto en esta Navidad, no lo dejes escapar, sino que comunícalo y vívelo intensamente durante todo el año. Haz vida eso que solemos decir de que toda tu vida sea una eterna Navidad porque la mayor gloria de Dios es que las personas sean lo más felices posibles, algo que también depende de ti como cristiano. José Mª Tortosa Alarcón. Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán

PREGUNTAS:

1.            ¿Creemos que Dios habita entre nosotros? ¿Cómo? ¿Dónde?

2.            ¿Qué valor concedemos a la Palabra de Dios?

Modificado por última vez enSábado, 18 Febrero 2017 07:25