Carta del administrador diocesano de Guadix, José Francisco Serrano, para el Día de la Iglesia Diocesana

Somos una gran familia contigo

Queridos diocesanos: al estar al frente de la diócesis de Guadix, en este periodo de sede vacante, me dirijo a vosotros, como administrador diocesano, invitándoos a considerar, más si cabe, la responsabilidad de trabajar y de sentir la Iglesia diocesana como nuestra gran casa común. En ella estamos llamados a mantener lazos de unión y de compromiso por una Iglesia «en salida» y misionera, preocupada por los problemas que urgen a nuestro mundo.

Nuestra diócesis de Guadix es la pequeña porción del Pueblo de Dios en la que hemos conocido el amor que Dios nos tiene y en la que el trabajo y la tarea de cada diocesano hace crecer y consolidar una comunidad, desde donde surge la necesidad de volcarnos al bien de nuestros hermanos. Todo ello porque, por la fe, formamos una gran familia, con lazos de unión más fuertes que los vínculos de sangre.

Este descubrimiento conlleva, sin duda, querer manifestar la presencia de Dios en nuestra vida. Aquellos que hemos tenido la suerte de habernos encontrado con el Señor quisiéramos que todas las personas conocieran quién es para nosotros el camino que conduce hacia Dios,la verdad que nos hace libres y la vida que nos colma de alegría.

También, hemos recibido una herencia generosa de nuestros mayores en bienes que están a la vista y que todos conocéis. Son instrumentos que han de servir para proclamar la buena noticia del Evangelio a todo el mundo, cumpliendo el mandato misionero proclamado por Jesús. Hemos de cuidar y poner en valor aquello que hemos recibido, y hacer de nuestras instalaciones lugares de acogida al servicio de la Nueva Evangelización. Todo recobra su sentido cuando es utilizado y usado acorde a los fines que se debe.

La diócesis cumple la misión de armonizar y poner la estructura para que el Evangelio resuene en nuestra tierra. Para ello hemos de apoyar las decisiones e iniciativas que se programen. No nos quedemos «balconeando» o mirando lo que otros hacen, como nos dice el papa Francisco.

Cuidar los medios materiales está bien, pero no es suficiente. Ser cristiano es sentirse parte de una gran familia que tiene un padre común,que nos hace hijos, y por tanto hermanos, los unos de los otros. Solo así, nuestros esfuerzos velarán para que ningún hermano pase necesidad y carencia ni en lo material, ni en lo espiritual. Esta es nuestra misión, nuestra tarea.

Todo esto exige ser valientes y creativos en nuestras acciones cotidianas. No podemos pensar que las soluciones van a venir de fuera, o que otros van de hacer aquello que necesitamos. Somos nosotros quienes hemos de sentir la responsabilidad de trabajar por el bien de nuestra familia, de nuestra Iglesia.

Los que así lo sentís, recibid la satisfacción de la encomienda recibida y el agradecimiento por el trabajo bien hecho. El Señor sabrá corresponder el esfuerzo de los que estamos trabajando en su viña.

Pensar en tiempos pasados no nos hará bien, ni nos permitirá crecer. Hemos de mirar al futuro, y hacerlo con esperanza, abiertos a trabajar por un mundo mejor. Esta es una tarea que necesita de la ilusión y la constancia de todos. Y a ella os animo.

Con mi afecto.

José Francisco Serrano Granados

Administrador diocesano de Guadix