28 de julio, fiesta de San Pedro Poveda: "un profeta adelantado a nuestro tiempo"

 

El 28 de julio la Iglesia celebra la fiesta de San Pedro Poveda, un testigo del siglo XX, vinculado estrechamente a Guadix. En Guadix comenzó todo y se forjó el espíritu de quien estaba llamado a ser santo. El barrio de las Cuevas de la ciudad accitana fue testigo del buen hacer de este santo, cuya huella perdura aún hoy en Guadix. La Institución Teresiana se encarga de que su obra y su testimonio se mantengan vivos en las tierras que le vieron crecer como santo.
Reproducimos aquí un artículo reciente, publicado en Alfa y Omega, que habla, sobre todo, de lo que supuso y supone hoy San Pedro Poveda para la Iglesia y los cristianos.


«San Pedro Poveda fue un profeta adelantado a nuestro tiempo»

El cardenal Osoro coloca una reliquia de san Pedro Poveda en la catedral de la Almudena

«Esta reliquia es un remite para todos los cristianos que vengan a la catedral, para que conozcan a un profeta que se adelantó a nuestro tiempo. San Pedro Poveda fue un profeta porque descubrió que el laicado es algo esencial en la Iglesia, y que en ese laicado las mujeres tienen un protagonismo especial»: así introdujo el cardenal Carlos Osoro la entronización de una reliquia de san Pedro Poveda en la catedral de la Almudena, tras una Eucaristía que tuvo lugar el domingo bajo el altar de la Virgen.
Tras la celebración, el cardenal y numerosas teresianas se dirigieron hacia la capilla dedicada al santo, y colocaron allí su reliquia.

Este «protagonismo grande del laicado es algo que recogió el Concilio Vaticano II», y que «el Papa Francisco está manifestando continuamente para ponerlo en práctica», dijo el arzobispo de Madrid. Poveda quiso que «ese laicado lo protagonizasen las mujeres», como también «lo está pidiendo el Papa Francisco», abundó. De este modo manifestó el santo su «audacia evangélica», ya que «estaba convencido de que en la educación y en la cultura se estaba jugando la historia del mundo y las orientaciones de los hombres».

Además, para el cardenal Osoro, «Pedro Poveda fue elegido y enviado a este momento de la historia para hacer una obra en la que es indispensable identificarse con la Cruz de Cristo», al mismo tiempo que reconoció que «yo leo muchas noches su texto del crucifijo [“sed crucifijos vivientes”, escribía Poveda a las teresianas]».

En esta línea, señaló que «estamos en un momento de la historia donde precisamente no nos miramos todos como hermanos, y por eso es tan necesario esta oración, porque el Crucifijo instruye, y tú debes ser también crucifijo, con tu entrega, con tu perdón, con tu amor a todos los hombres… Todo ser humano tiene algo de verdad y tenemos que aprovecharlo. El Crucifijo nos hace encontrarnos con todos. El Señor murió por todos los hombres. Qué maravilla poder ser un crucifijo viviente», afirmó el cardenal Osoro.

 Al finalizar el acto, Elisa Estévez, en representación de la Institución Teresiana, subrayó que «la vida de Pedro Poveda está íntimamente ligada a la capital de España», y que el santo mártir «defendió el humanismo cristiano y se puso junto a los pobres. Creyó en la transformación educativa y abrió escuelas, academias, residencias universitarias; quiso demostrar que la fe y la ciencia no están reñidas y promovió el estudio serio junto a la virtud sólida. Confió en la capacidad de las mujeres y les abrió paso en la sociedad. Apostó por la acción de los laicos en la Iglesia y fundó la Institución Teresiana. Le apasionó tanto su fe que entregó la vida por ella».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega, 2 de julio de 2018

http://www.alfayomega.es/157129/san-pedro-poveda-fue-un-profeta-adelantado-a-nuestro-tiempo