Emilio J. Fernández, delegado de vida consagrada: En la Jornada “Pro Orantibus” oremos por los que oran por nosotros

La Iglesia universal celebra el 27 de mayo, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Jornada “Pro Orantibus”, en recuerdo y oración por las comunidades de vida consagrada contemplativa, tanto masculina como femenina, cuya vocación es la oración y el trabajo desde el silencio y el recogimiento.


En nuestra diócesis de Guadix tenemos tres monasterios habitados por comunidades femeninas que viven con esperanza este tiempo de crisis vocacional generalizada y de envejecimiento de sus miembros, que les afecta de lleno y de modo particular. Dichos monasterios se encuentran en las localidades de Guadix, Baza y Huéscar, y pertenecen a la Orden de Clarisas Franciscanas y a la Orden de Predicadores (Dominicas), sumando entre todas las comunidades un total de diecisiete monjas.
En nuestra sociedad, como a veces también ocurre dentro de la misma Iglesia, no siempre se entiende esta vocación y forma de vida, que hasta puede considerarse inútil cuando priman otros valores. Sin embargo, desde los valores evangélicos, los cristianos sentimos su necesaria existencia porque apreciamos y valoramos la oración y el testimonio de estos hermanos y hermanas que viven en pobreza, castidad y obediencia, mostrándonos el rostro fraterno de Cristo.
En esta jornada de los Consagrados contemplativos oremos por quienes lo hacen a diario por nosotros, desde esa ese encuentro con el misterio de Dios que lo invade todo y que nos hace estar unidos en una misma fe y en el amor fraterno, pues como dice el lema de este año: “Solo quiero que le miréis a Él”.
Emilio José Fernández
Delegado de vida consagrada