Cursillo de preparación al matrimonio en el arciprestazgo del Marquesado

El pasado fin de semana, los días 3 y 4 de marzo, con la celebración de la Eucaristía dominical de bendición de los novios, terminaba el cursillo de preparación al matrimonio que en el arciprestazgo del Marquesado venimos realizando desde hace bastantes años. Es una experiencia consolidada con una duración de tres fines de semana a realizar en la parroquia donde haya más demanda de peticiones al matrimonio.


Casi siempre se celebran dos cursos: uno por octubre noviembre y otro en el mes de mayo o junio, salvo alguna excepción como ha sido esta año.
En esa apuesta por los laicos, es el matrimonio Antonio y Ana, de la parroquia de Huéneja, los que imparten dicho curso pre-matrimonial. Además, se suma en las últimas, sesiones, el párroco de la localidad donde se celebran.
Los temas tratados son variados y plurales en la información, siempre desde una visión cristiana y evangélica del matrimonio. Comunicación, conflictos, educación de los hijos, valores, matrimonio cristiano, familia, fe, Iglesia, etc. Las últimas sesiones están dedicadas a la celebración del matrimonio como tal donde se lee y se presenta la Palabra de Dios que sugerimos a tener en cuenta en la celebración del matrimonio, así como todo lo concerniente a la celebración, preparación, aportación económica, documentos a elaborar (¡vamos! el llamado “papeleo”).
En este curso han participado 9 parejas de varias de las parroquias del arciprestazgo, siendo esta vez la mayor parte de Jérez del Marquesado por lo que aquí se ha realizado el curso de preparación al matrimonio.
La participación ha sido buena y casi todos manifiestan satisfacción por haberlo hecho, cumpliendo ampliamente sus expectativas y encontrándose en un buen ambiente y clima de comunicación.
Al final, en el diálogo más informal, se abordó la sugerencia de continuar de alguna manera con algunos encuentros periódicos, cosa que no suele ocurrir por las dificultades de los mismos participantes después de casarse, pero encontramos necesario hacer algo, ya que descubrimos que, a muchos de ellos, “ni se les ve antes, ni durante, ni después” de la celebración del matrimonio por ninguna actividad de las parroquias.
Suelen plantear que siguen viendo a la Iglesia como algo lejano que no les aporta mucho en sus vidas, pero que desean contraer matrimonio por la iglesia porque tienen fe, aunque no muy son practicantes en su mayoría.

J. Tortosa
Párroco de Jérez del Marquesado