Nos preparamos para la jornada de las familias. Del capítulo 1: «A la luz de la Palabra» (lunes 22-V-2017)

Nos preparamos para la Jornada de las familias (24 de Junio en Guadix). Cada día se nos ofrece un pequeño texto de La Exhortación del Papa Francisco Amoris laetitia. Nos ayudará un breve comentario  que acompañará al texto magisterial. Se trata de que dediquemos un rato a meditar la reflexión del Papa. Quedan invitados los matrimonios a trabajar juntos el texto. Y por supuesto, esta ventana quiere estar abierta a posibles comentarios, reflexiones compartidas, sugerencias. Ojalá que la meditación diaria de Amoris laetitia suscite un diálogo fluido a través de este medio web.

Del capítulo 1: «A la luz de la Palabra»  (lunes 22-V-2017)

“La presencia del dolor, del sufrimiento y la violencia” […] “es un sendero de sufrimiento y de sangre que atraviesa muchas páginas de la Biblia, a partir de la violencia fratricida de Caín sobre Abel y de los distintos litigios entre los hijos y entre las esposas de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, llegando luego a las tragedias que llenan de sangre a la familia de David, hasta las múltiples dificultades familiares que surcan la narración de Tobías o la amarga confesión de Job abandonado: «Ha alejado de mí a mis parientes, mis conocidos me tienen por extraño [...] Hasta mi vida repugna a mi esposa, doy asco a mis propios hermanos» (Jb19,13.17).

 Jesús mismo nace en una familia modesta que pronto debe huir a una tierra extranjera. Él entra en la casa de Pedro donde su suegra está enferma (Mc1,30-31), se deja involucrar en el drama de la muerte en la casa de Jairo o en el hogar de Lázaro (cf.Mc5,22-24.35-43); escucha el grito desesperado de la viuda de Naín ante su hijo muerto (cf.Lc7,11-15), atiende el clamor del padre del epiléptico en un pequeño pueblo del campo (cf.Mt9,9-13;Lc19,1-10. Encuentra a publicanos como Mateo o Zaqueo en sus propias casas, y también a pecadoras, como la mujer que irrumpe en la casa del fariseo (cf.Lc7,36-50). Conoce las ansias y las tensiones de las familias incorporándolas en sus parábolas: desde los hijos que dejan sus casas para intentar alguna aventura (cf.Lc15,11-32) hasta los hijos difíciles con comportamientos inexplicables (cf.Mt21,28-31) o víctimas de la violencia (cf.Mc12,1-9). Y se interesa incluso por las bodas que corren el riesgo de resultar bochornosas por la ausencia de vino (cf.Jn2,1-10) o por falta de asistencia de los invitados (cf.Mt22,1-10), así como conoce la pesadilla por la pérdida de una moneda en una familia pobre (cf.Lc15,8-10).

En este breve recorrido podemos comprobar que la Palabra de Dios no se muestra como una secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino, cuando Dios «enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor» (Ap21,4).” (AL 21-24)

Comentario: El sendero de dolor, abandono, soledad y violencia en la familia no es ajeno a la Palabra de Dios. Y sin embargo la presencia de Jesús en medio de los conflictos es camino de sanación y esperanza.

José Antonio Robles Navarro.