Apoyo masivo de la ciudad de Guadix al Colegio Padre Poveda ante la amenaza de reducción de un Aula de Integración

Con estupor y dolor recibía la dirección del Colegio Padre Poveda de Guadix, la propuesta que la Delegación Provincial de Granada ha resuelto enviar a La junta de Andalucía de supresión de un Aula  de apoyo a la Integración. Los padres y madres de la zona donde está ubicado el Colegio, la barriada alta de las Cuevas, no tardaron en movilizarse.

Así mismo, en cuanto la alcaldesa de Guadix, doña Inmaculada Olea Laguna, y otros integrantes de la corporación, tuvieron conocimiento de los hechos, se pusieron a disposición de la Dirección para apoyar cualquier medida que se emprendiera por parte del Colegio en favor del mantenimiento del Aula. Así, el pasado 22 de febrero la señora alcaldesa informó al Equipo Directivo sobre el contenido de una declaración institucional, aprobada por todos los partidos políticos, que el consistorio accitano llevará al próximo pleno para el mantenimiento de las tres Unidades de Apoyo a la Integración, reforzando así las peticiones del propio colegio.

En repetidas ocasiones don Ginés García, ordinario del lugar, ha reconocido con gratitud que la presencia de la Institución Teresiana en el barrio de las Cuevas ha sido una prueba evidente de la fuerza humanizadora que tiene el Evangelio y la educación. En esta ocasión reitera no solo su gratitud, sino su apoyo incondicional al Colegio y su continuidad, en una audiencia acordada a la Directora Titular y a la Directora del Centro.

Es verdad. Desde la fundación en 1902 de las Escuelas del Sagrado Corazón, las calles de Guadix, vieron recorrer durante tres años a Pedro Poveda un camino muy poco frecuentado: el que conduce al Barrio de las Cuevas. Allí, junto a una población marginada, experimentó que la fuerza del Evangelio tiene que alcanzar y transformar la realidad humana; vislumbró el dinamismo de la educación como mediación de transformación social y supo que el compromiso de la fe conlleva dolor, anonadamiento, por lo que tuvo que dejar su proyecto. Otros lo continuaron y desde 1945 la Institución Teresiana volvió a Guadix donde sigue trabajando hasta nuestros días. “Completad vosotras lo que él no pudo hacer ahí”, les escribía a las maestras el 11 de enero de 1946 Josefa Segovia, continuadora de la Obra, recordando la intensa labor que el Padre Poveda desarrolló. Hoy Guadix lo reconoce y agradece y, por eso reacciona ante la propuesta del recorte.

La realidad del barrio de las cuevas forma parte de las zonas de actuación preferente, con una atención especializada por parte de las instituciones que operan en dicho barrio. La Institución Teresiana  ha asentado una pedagogía inclusiva y adaptada, permitiendo a la población alcanzar los mismos objetivos que el resto de la ciudadanía accitana.

La promoción integral del alumnado, que en la mayoría de los casos se encuentra en riesgo de exclusión social, es una apuesta pedagógica y axiológica del Colegio Padre Poveda, y la intervención con el alumnado, las familias y el contexto de manera integrada, requiere una dedicación exclusiva, unos recursos específicos y una metodología didáctica propia.

En este sentido, el Colegio Padre Poveda se conforma como el único recurso educativo formal del barrio en los niveles  de Educación Infantil y Educación Primaria, desde el que se trabaja conjuntamente con otras áreas del Ayuntamiento de Guadix, el Centro Sociocultural Pedro Poveda, Sanidad, Asociaciones locales y las dos Parroquias de la zona, Nuestra Señora de Gracia y Fátima.

Y es justo reconocerlo: Nada sería posible sin la implicación y entrega profesional de los educadores de este centro, a lo largo de tantos años, lo que ha permitido crear un clima educativo en el colegio donde cada alumno es único y atendido personalmente, clave para ganarse la confianza del mismo y que  pueda dar lo mejor de sí. Para Poveda es un axioma pedagógico: “Lo que brilló, brilla y brillará siempre en estas empresas es la vocación. Dadme una vocación y yo os devolveré una escuela, un método y una pedagogía.” Este es el éxito del colegio, un cuerpo de profesores vocacionados, ilusionado con la tarea y comprometido a sacar a la luz el tesoro que todo niño y niña esconde.

Pero hay más. Si algún reto tiene el mundo hoy, es ayudar a educar en el diálogo, la tolerancia  y la inclusividad: en aceptar las diferencias. Desde este punto de vista, la comunicación se da no sólo en relación a los alumnos concretos que entran en diálogo en un determinado momento, se da también en relación a sus culturas. Hablamos de unir, de tender puentes, de enseñar a aceptarnos en un mundo que sufre la herida de la exclusión y los fundamentalismos. Creo que en el drama de nuestro mundo la llamada a educar para la convivencia y la inclusión, se convierte en propuesta educativa que debería conducirnos a un serio compromiso. Nos jugamos el futuro de las próximas generaciones. Sin una educación en la convivencia y para la convivencia, fundada en los DDHH, la educación no tiene futuro en una sociedad compleja, multirracial, multicultural y multirreligiosa. Es urgente formar personas comprometidas con la justicia, la solidaridad, los derechos humanos y la paz. Sabiendo que este proceso educativo se da en la cotidianidad de nuestras vidas, siempre que tengamos ocasión de aprender, de reflexionar, de estudiar.

Exige crear las condiciones para que todas las culturas que traen nuestros educandos hablen su propia voz. Crear espacios, valorar sus producciones. Recibirlas, estudiarlas, trabajarlas. El que todos hablen su propia voz, no significa no buscar puntos de articulación y de encuentro. El respeto a todas las culturas no implica dejarlas cerradas en sí mismas y sin posibilidad de cambio. Este es el reto y la riqueza del Colegio Padre Poveda, que ha hecho una apuesta seria por la integración del que es diferente, pero no inferior o enemigo. Esta propuesta educativa tiene futuro, diría más, anticipa el futuro.

Por eso pensamos que sería muy bueno para los niños y niñas de Guadix crecer en este ambiente de tolerancia a la diversidad y de aprendizaje de la diferencia. No perderían los padres de la ciudad con traer a sus hijos al Colegio situado en la barriada periférica de las Cuevas, sino todo lo contrario. Desde pequeños, tendrían la oportunidad de crecer acompañados por maestros especializados en lo que se van a encontrar luego: la riqueza de la diversidad y el respeto a la diferencia.

No nos queda sino invitaros a hacer la experiencia con la certeza de que si venís, Poveda marcará positivamente la manera de ser y entender la vida de vuestros hijos.

Maribel Sancho