Con los Derechos Humanos

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Hace unos días, concretamente el día 10 de diciembre, celebrábamos el 60 aniversario de los Derechos Humanos (desde el 10 de diciembre de 1948), mezclado con el día del Voluntariado y para los sacerdotes del Prado, su día, porque ahí comenzó la tarea de la Evangelización de los pobres mediante la formación de sacerdotes pobres.

Como vemos, siempre se mezclan efemérides y es fácil pasar alguna por alto como le ha podido pasar a los Derechos Humanos en algún lugar, por ser un poco optimista. Y eso que ha sido “un largo camino hacia la dignidad”, como indicaba el interesante artículo del periódico LE MONDE diplomatique en español, del mes de diciembre.

En su enunciado introductorio decía: “¿Qué libertades fundamentales se comprometieron a defender los Estados miembros de Naciones Unidas? Leer la Declaración Universal de los Derechos Humanos causa vértigo: garantiza, más o menos, todos los derechos políticos y sociales. Pero, ¿con qué medios? Resultado de una larga lucha, la Declaración sigue siendo un eficaz instrumento de progreso.

Y creo que el Estado del Vaticano, aún no la ha firmado, sus razones tendrá, pero ¿no fue, precisamente, esa la tarea de Jesús de Nazaret al anunciar el Reino de Dios con preferencia hacia los pobres, los presos, los oprimidos, etc.? (cf. Lc 4,16-22). Concluye Jesús: “Esta Escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy”, es decir, es de actualidad, es para hoy y no podemos hacerla esperar porque están en juego muchas cosas.

Lo mismo ocurre con los Derechos Humanos, no se pueden hacer esperar, son para hoy, para ya y estamos llamados s defenderlos en todo momento para que sea el ser humano el centro de toda actividad y no se relegue a un segundo plano o se le margine sin más.

Nos dice Jesús de Nazaret que él ha venido al mundo para que toda persona tenga vida y vida en abundancia (cf. Jn 10,10) y aquí reside la tarea del cristiano si es que de verdad se ha encontrado con el Dios anunciado por Jesús de Nazaret con palabras y con obras; hasta tal punto que le costó la muerte, pero Dios lo resucitó al tercer día.

José Mª Tortosa

Párroco de Jérez del Marquesado, Cogollos de Guadix y Albuñán.