APUNTES APROXIMADOS AL TURISMO INFANTIL DE GUADIX.

Escrito por  |

Pruebe el avisado lector, lleno de tierna piedad por la infancia, a viajar con un número suficiente de niños como para terminar, hasta mucho más arriba de la coronilla, de canciones infantiles en el coche o, acaso, mucho más debajo de la espalda, de películas de dibujos animados en las pantallas de smartphone o la tablet. Por si no fuera bastante, los adultos habrán de responder una media de sesenta veces por kilómetro a la pregunta más reiterada de los viajes infantiles: “¿Queda mucho?”. Superados todos esos trámites, los adultos y su pueril grey llegan a lugares que son de interés para los mayores, pero que no suscitan la más mínima ilusión a los pequeños: ahora arribamos al aburrimiento y su corte de males: peleas, disgustos y unos precios desorbitados para la comida de los inmaduros, además de la consabida segunda frase. Si la primera es “¿Queda mucho?” la segunda es: “mamá, me aburro”.

¿A nadie se le ha ocurrido compaginar el turismo cultural, el safari fotográfico, el paraje pintoresco y el interés histórico artístico, con la diversión infantil, en una suerte de turismo familiar apto para mayores y menores?.

Mi propuesta es la siguiente: Guadix tiene el atractivo de las cuevas, la Catedral, el mudéjar y el entorno de los dólmenes de Gorafe, el complejo Trópolis, el castillo de La Calahorra y las minas de Alquife, el bosque encantado de Lugros, el artesonado de Beas, las cárcavas del Marchal, las pinturas Sacras de Purullena o el Centro paleontológico de Fonelas… ¿y si hiciéramos todo ello compatible con lugares infantiles limpios y seguros, espacios lúdicos apropiados y juegos aptos para la infancia?... aun en forma de representaciones teatralizadas de nuestra historia y marionetas de nuestros grandes personajes…

Guadix podría ofrecerse como un enclave idóneo de turismo familiar, que incluya, inevitablemente, unos menús para la infancia nutritivos y baratos, además de espacios y tiempos pensados para toda la familia. Os pongo dos ejemplos: uno es el Cascamorras infantil y otro el singularísimo desfile de chavicos de la Cruz portados por costalerillos y costalerillas. Sirven para incorporar a nuestra infancia a las tradiciones propias de Guadix. ¿No podría pensarse en algo parecido para nuestros visitantes? Si la ciudad ofrece, al menos en fines de semana alternos durante la temporada turística, una serie de posibilidades lúdicas o culturales, musicales o deportivas, religiosas o costumbristas, literarias o paisajísticas, ecológicas o gastronómicas… siempre protagonizadas por la infancia, estaríamos dando cauce a un turismo familiar muy poco contemplado en nuestro entorno y escasamente tenido en cuenta en nuestra provincia e incluso en nuestra región.

Si el lector, que ha pasado ya de avisado a piadoso, continua leyendo este artículo, se dará cuenta de que la propuesta a corto plazo intenta captar el turismo familiar, pero a medio y largo plazo, toda vez que los niños son una cosa que crece y además crece rápido, se procura alimentar de buenos recuerdos infantiles a nuestra ciudad, lo que determinará volver a ella cuando los hijos de ahora sean padres de mañana.

Como fuere que la patria de uno es la infancia, donde lo hemos pasado bien de pequeños siempre volvemos de mayores: dentro de quince años, los que vinieron de niños y adolescentes, volverán de padres y padrinos de las siguientes generaciones: ¡ Sí!, estoy proponiendo reconvertir gran parte de los espacios cívicos y de los tiempos idóneos en un festejo continuo, pensado para los niños: concursos, tradiciones, cascamorras infantiles mensuales, chavicos para niños, al menos trimestrales, pruebas deportes para alevines, tanto mayoritarios como minoritarios, yincanas múltiples o pruebas de mini coches, mini motos y mini bicis…

Lo cierto es que si tengo un lugar donde los hijos vivan la alegría de serlo, los padres y las madres asociarán Guadix a un viaje inolvidablemente familiar. Ello garantiza múltiples retornos. Eso sí, hace falta poner de acuerdo a la iniciativa pública y la privada, a la administración y a la sociedad civil, al asociacionismo deportivo y al religioso, para que cualquiera de los niños de Andalucía oriental y de mucho más lejos, conciba Guadix como la auténtica meca de la cultura, la diversión participativa y la pedagogía más activa y gozosa.

El lector, no ya sólo avisado y piadoso, sino verdaderamente creyente, estará de acuerdo conmigo en que se necesita una fe sólida, una esperanza activa y una caridad solícita para que las iniciativas públicas y privadas logren ponerse de acuerdo. Pero… torres más altas han caído.

Manuel Amezcua Morillas

Manuel Amezcua

Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima, en Guadix. Canónigo y Director del Secretariado de Familia y Vida.

Este artículo ha sido publicado en el semanario Wadi-as de Guadix y comarca

La dirección de la web de Wadi-as es http://andaluciainformacion.es/guadix/

Más en esta categoría: « EL ARCHIVO DE LA ALEGRÍA