También una Iglesia con sabor andaluz

Escrito por  |

Dicen que hay varias andalucías; que, aunque tengamos conciencia de formar un solo pueblo, una región, somos muy distintitos de Huelva a Almería. Y es verdad. Andalucía es muy extensa y variada, tanto en lo geográfico, como en lo cultural. Una diversidad que nos enriquece y nos hace más fuertes.

Pues bien, la Iglesia andaluza ha sabido hacerse eco de esta riqueza de Andalucía. Desde antes de que los andaluces pudiésemos disfrutar de nuestra autonomía, los Obispos andaluces ya se constituyeron en región y crearon lo que se llama la Asamblea de Obispos del Sur de España. Es una especie de conferencia episcopal –salvando las distancias- en la que los prelados de las diócesis andaluzas tratan asuntos propios de la región, coordinan trabajos o los emprenden de manera conjunta. Comenzaron poco después del Concilio Vaticano II, allá por los años ´70 y, desde entonces, se vienen reuniendo tres veces al año. Por cierto, en esta Asamblea de los Obispos del Sur de España, Guadix está muy presente: primero, porque nuestro Obispo, D. Ginés García, es uno de sus miembros y en ella se ocupa de los medios de comunicación; y además, porque los temas relacionados con la información de la Asamblea también se llevan desde Guadix, desde donde se dirige ODISUR, que es la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (www.odisur.es ).

Y, junto a la unidad, la diversidad. La Iglesia andaluza, en sus estructuras, también ha sabido adaptarse a esa diversidad de, al menos, las dos andalucías. Por eso, está organizada en dos Provincias Eclesiásticas, la de Granada y Sevilla, que sirven para emprender y coordinar los trabajos más locales, y para canalizar esa diversidad cultural.

Con el anuncio del Evangelio, hace ya veinte siglos, en tierras andaluzas, la Iglesia ha sido conformadora de nuestra propia realidad cultural y de nuestra identidad. Incluso diría más: ha sido la conformadora de esa identidad, porque ha sabido ser depositaria  de toda esa vasta cultura, que es envidia de muchos pueblos, y que ha sabido transmitir a las nuevas generaciones. Porque el pueblo andaluz difícilmente se puede entender sin su historia de fe y sus manifestaciones religiosas, que ha sabido mantener –con sus más y sus menos- a lo largo e los siglos y que, aún hoy, y espero que siempre, ocupan un lugar relevante en la tradición identitaria.

Habrá quienes quisieran que la fe cristiana no formara parte de la vida en Andalucía. Lo siento por ellos, y me alegro por este pueblo, que también es el mío, que sabe apreciar lo que de verdad vale y lo que les aporta sentido. Quizá por eso, ha perdurado en el tiempo una religiosidad popular que, aunque a veces resulte superficial, es expresión de la fe de un pueblo. O, quizá por ello, se mantienen las obras sociales emprendidas desde un compromiso cristiano a través de hermandades, parroquias, instituciones diocesanas…: comedores sociales, pisos de acogida, centros culturales, Cáritas en sus múltiples dimensiones, atención a drogodependientes, apoyo a las familias, centros para discapacitados, promoción del empleo, acogida a inmigrantes…. Las hay por toda Andalucía, también en la diócesis de Guadix.

Cuando se habla de Andalucía, también se puede hablar de una Iglesia con sabor andaluz. La riqueza de nuestras catedrales o la  exuberancia de las procesiones de Semana Santa –por poner solo dos ejemplos-, son, sin duda, expresión de algo más que un sentimiento: son expresión de una fe heredada, sembrada durante siglos, arraigada en nuestra gente, que nos permite vivir con esperanza y que forma parte de nuestra identidad. Y, ya se sabe, no conviene perder la identidad.

Antonio Gómez

Sacerdote. Director de la Oficina de Comunicación de la diócesis de Guadix

(Publicado en Wadias, el 28-2-2017)