DE LA GRATITUD POR LA UNANIMIDAD

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La gratitud es poco frecuente y la unanimidad municipal tampoco es cosa de todos los días. Mira por donde, esta vez, podemos unir las dos cosas para agradecer el acuerdo completo en la defensa de el Colegio Padre Poveda por parte de nuestro Ayuntamiento.

 

            Es el caso que la Junta de Andalucía, en un alarde de insensibilidad que consagra la impenetrable actitud de los despachos burocráticos, repletos de legalismos y desconocedores de la realidad, ha tomado decisiones que afectan sustancialmente a la Institución Teresiana en Guadix, y a su actividad docente en esta nuestra zona de las Cuevas. Si se cierran posibilidades al colegio, se disminuye también el comedor donde todos los días un total de cien niños acceden a una dieta sana y equilibrada. Y se, además el desarrollo de la biblioteca, de la huerta infantil, de la cualidad bilingüe del centro y de la integración de los sordomudos. No es comprensible que la Junta de Andalucía, por una parte premie y galardone la inmensa y magnífica actividad diaria del Colegio y por otra coloque cargas de profundidad de explosión retardada en la popa del mismo.

            Las Teresianas son el mayor regalo que las cuevas de Guadix han disfrutado durante toda su historia. Encarnan  la evangelización, la cultura, la amistad, la humanización humanizadora y humanística y la grandeza de las posibilidades que encierran los dos verbos más sublimes que la condición humana ha inventado a través de milenios: enseñar y aprender. A través de su colegio y en armonía con el Centro Sociocultural Pedro Poveda y sus múltiples actividades, conjugadas con la parroquia y la Cáritas parroquial, y actuando en red siempre tolerante con todas las demás posibilidades que las cuevas de Guadix ofrecen, incluidos los Servicios Sociales de base de nuestro ayuntamiento, tan llenos de paciencia y méritos… estas mujeres se alzan como un faro de luz en medio de unas condiciones sociológicas y ambientales cada vez más normalizadas pero no exentas, en absoluto, de dificultados coyunturales y estructurales que afectan, de manera, a veces, extraordinaria, a la vida de las personas.

            Las Teresianas en las cuevas son el refugio de los duelos, el acompañamiento de los enfermos, la guardería que abre a los niños a una vida digna, el servicio de urgencias abierto a diario, el consejo de la escucha espiritual y psicológica siempre gratuita, el ejercicio de la discreta caridad, como en un cajero de banco pero sin intereses, la silla de ruedas de los inválidos invalidados por la droga, la enfermedad, el maltrato machista y el cortejo infinito que la marginación conlleva… y en fin, la presencia constante de una Iglesia comprometida con las periferias como gusta decir al Papa Francisco.

            Como ha escrito nuestro Obispo Don Ginés: “Qué sería de las cuevas sin la presencia eclesial”. Pues bien, esa presencia se materializa también se materializa en la parroquia por parte de las Teresianas, desde la catequesis a la liturgia, pasando por el apoyo a Cáritas y sus talleres. La propia condición evangelizadora de la Iglesia no se entiende en las cuevas sin las hijas de San Pedro Poveda, enamoradas hasta los tuétanos, como el propio Santo, de los saberes y los sabores de unos cerros complicados y difíciles, pero bellísimos y capaces de seducir el alma recia de un puñado de mujeres que están consolidando, día a día y año tras año, la continuidad de la labor de un santo.

            Que nuestro Ayuntamiento, por unanimidad de todos sus grupos políticos, se alce en la defensa de la labor que el colegio desarrolla en las cuevas, sobre las mismas familias que actúan los demás entes eclesiales, sociales y municipales, no deja de ser una muestra de realismo al que no siempre nos tienen acostumbrados nuestros políticos.

            Con todo, vaya por delante mi más honda, sincera y completa gratitud a la unanimidad de los munícipes. El que suscribe ha visto muchos milagros de San Pedro Poveda, pero reconoce que haber puesto de acuerdo a todos los grupos de nuestro Ayuntamiento es un prodigio sólo comparable al de la multiplicación de unos pocos peces y escasos panes, que el Maestro realizó a las orillas del mar de Galilea y “las maestras” –como cariñosamente se las llama por allá arriba- también realizan cada día, multiplicando el testimonio de su amor para dar de comer a miles en el cuerpo y en el alma, con muy poco, poquísimo… pudiendo hacer mucho, muchísimo.

            Los de la delegación de enseñanza de la junta, que vengan y aprendan, leche…

Manuel Amezcua Morillas.

Cura de las Cuevas.

Manuel Amezcua

Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima, en Guadix. Canónigo y Director del Secretariado de Familia y Vida.

Este artículo ha sido publicado en el semanario Wadi-as de Guadix y comarca

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