Manos Unidas: una campaña importante. Por Leovigildo Gómez

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A lo largo del año se organizan muchas campañas dedicadas a poner ante la conciencia de la población problemas de notable gravedad, solicitando la ayuda necesaria para resolverlos. Pero estimo que pocas tienen la importancia de la Campaña que organiza Manos Unidas contra el Hambre en el Mundo, que en estos días se está desarrollando. Porque en ella se defiende un derecho fundamental en la vida, como es el de la alimentación. Derecho del que, en la práctica, están siendo privadas cerca de 800 millones de personas. Y, como con secuencia de ello, tales personas están expuestas a múltiples males: enfermedades, incultura, muertes prematuras, niños raquíticos, habitáculos infrahumanos, etc. Y lo más grave de estas realidades es que no son transitorias, sino que persisten durante meses y años hasta que alguna institución las alivia mediante ayudas, que no siempre son suficientes.


Pues bien, en este punto exacto es donde se sitúa Manos Unidas, pero con ciertas características que la avalan como una de las “oenegés” más apreciadas. En primer lugar, porque establece una jerarquía de problemas y atiende con preferencia a los más graves. En segundo lugar, porque no se limita a “dar el pescado”, sino a “dar la caña para pescar”, o dicho con otra imagen, no se limita a curar las heridas, sino que ayuda al herido para que no vuelva a sufrirlas. Por ello, los proyectos de desarrollo que subvenciona procura que sirvan para sanar de raíz el problema y que en ellos se impliquen los beneficiarios. Así ocurre con los dos que nuestra diócesis ha adoptado para el presente año:
El primero consiste en la construcción de 200 servicios higiénicos para Familias Rurales en 24 pueblos de Khanapur, lugar situado al este de Karnataca (India). El problema de estos pueblos es la salud, debido a la contaminación del agua y del suelo por carecer de servicios sanitarios familiares. La construcción de estos servicios higiénicos unifamiliares mejorará la seguridad de las mujeres, que actualmente utilizan zonas cercanas al pueblo, al anochecer, y en ocasiones son abusadas y maltratadas. Teniendo en cuenta que el Gobierno ayudará a cada beneficiario con 120 euros, la contribución local al proyecto es del 54%. Manos Unidas ayudará a su realización con 27.026 euros. El responsable del mismo es Fray Jacob Anthony, sacerdote diocesano.
El segundo proyecto se llevará a cabo en Beltoli, pueblo que pertenece al distrito de Jasphur, en el centro de la India, cuyo porcentaje tribal es del 62%, compuesto por comunidades que se han visto oprimidas por los grandes grupos propietarios de la tierra y las grandes compañías que explotan los recursos mineros. En Beltoli sólo existen una escuela primaria y un centro de salud, administrados por las Hermanas de la Sagrada Familia. Éstas solicitan la colaboración de Manos Unidas para reparar la escuela, construir una sala de profesores y cubrir la terraza de la azotea del centro de salud. La contribución local supondrá un 22% del coste total. Manos Unidas financiará el coste restante con 17.432 euros. Los beneficiarios serán 149 niños y 60 jóvenes y mujeres.
El importe total de ambos proyectos será de 44.458 euros. ¿Seremos capaces de conseguirlo? -De todos nosotros depende.
Leovigildo Gómez Amezcua