A vueltas con los refugiados

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Hace unos meses, concretamente desde junio, un grupo de personas, pertenecientes en su mayoría, a diferentes parroquias, aunque no sólo, decidíamos poner en marcha una plataforma solidaria, plural y abierta, de acogida a inmigrantes y refugiados abierta a toda persona que quiera colaborar o se sienta interpelada por el drama de los refugiados.

 

Como acción solidaria permanente, se empezaron a realizar lo que se denomina “círculos de silencio”. Tal acción se está repitiendo todos los meses, los primeros jueves de mes, en la Plaza de las palomas de Guadix a partir de las siete y media de la tarde, con el objetivo de mantener una preocupación permanente ante la situación dramática que viven muchos hermanos nuestros y la posibilidad de poder acoger a algunos de ellos en nuestra zona.

La verdad que no son muchas las personas que allí nos congregamos, pero no perdemos la esperanza de que se puedan añadir muchas más, sean del credo que sean y de la ideología que sean, dado que, el sufrimiento de hermanos nuestros no tiene ni credo, ni raza, ni partido político, sino sólo una palabra “SOLIDARIDAD”. Para poner en marcha dicha palabra, necesitamos descubrir que el sufrimiento humano, la falta de justicia, el hambre, la guerra, la esclavitud, la pobreza, la exclusión, la marginación no son buenas para nadie y, es por ello, que todo el mundo se ha de implicar para paliar, en la manera de lo posible, tanto sufrimiento y dolor que impiden a las personas ser felices.

“Donde se necesita solidaridad hay rechazo, donde se pide acogida hay expulsión, y, desde esta plataforma y en el marco de los círculos de silencio, creemos importante poner de manifiesto lo que nuestros gobernantes europeos no están siendo capaces de hacer”.

Ya es una pena que, en cuestiones de gobernabilidad, no seamos capaces de ponernos de acuerdo para sacar adelante un equipo de gobierno en nuestro país y en otros, pero es más doloroso que tampoco seamos capaces de ponernos de acuerdo ante el sufrimiento de mucha gente y dejemos pasar el tiempo sin más.

También en nuestra vida diaria nos puede pasar algo parecido, aunque creamos que las cosas no van con nosotros. Ya advertía, en un poema atribuido al dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, que en cualquier momento te puede tocar a ti y, por eso, uno no ha de desentenderse de las cosas y de las situaciones difíciles que otras personas vivan.

"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

José Mª Tortosa

Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán. Delegado de Apostolado Seglar