La generación pulgar

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Hace pocos días leía en un periódico un artículo sobre las nuevas generaciones de jóvenes, a las que llamaban la “generación del pulgar”. Os preguntaréis por qué. La verdad es que llevaban toda la razón. No hay más que echar un vistazo alrededor a los jóvenes, chicos y chicas, cuando se manejan con los móviles o con las tablets. ¿Con qué dedos escriben? La mayor parte de ellos lo hace con el pulgar. Sí, con ese dedo que casi no se utiliza, aunque es tan necesario para agarrar y coger las cosas. Ahora también vale para escribir.

Es éste un rasgo típico de las nuevas generaciones de chicos y chicas que se abren paso en la vida y que afrontan su futuro con incertidumbre. Porque corren tiempos muy complicados. Son jóvenes que tienen una gran formación, a los que el mundo se les ha quedado pequeño, porque viajan un montón. Y si no tienen recursos para subirse a un avión y visitar países, saben moverse por las redes y tienen acceso a infinidad de contenidos, de cualquier parte del mundo y de cualquier condición.
Por desgracia, es una generación que ha crecido en formación, en habilidades digitales, en capacidad para relacionarse con todos, pero no lo ha hecho en el control y el rechazo de las drogas , que siguen pululando por doquier y que siguen seduciendo a tantos jóvenes. Drogas que truncan vidas, que rompen proyectos, que abocan al dolor y a la ruina.

En PROYECTO HOMBRE GRANADA también hay ya una generación del pulgar: la de aquellos que han plantado cara a la droga, que se han amarrado los machos y le han ganado la batalla. Y es que, desde que iniciara sus servicios P-H Granada, allá por los comienzos del siglo XXI, son muchos los que, gracias a Dios, pueden levantar su pulgar, como signo de victoria, para decir muy fuerte al mundo y a sus familias que ellos vuelven a sonreír a la vida, porque han ganado su particular batalla contra las drogodependencias.
Ésta sí que es una auténtica generación del pulgar. No la de los que saben escribir en el móvil con ese dedo, sino la de aquellos que han tenido el coraje de enderezar su vida, de recomponer su historia y volver a comenzar. A todos ellos, felicidades. Ya podéis levantar con orgullo vuestro pulgar y sonreírle de nuevo a la vida.

Antonio Gómez

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