José Mª Tortosa

José Mª Tortosa

Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán. Delegado de Apostolado Seglar

Terminábamos el artículo anterior diciendo ¡Feliz Pascua de Resurrección! Y también lo iniciamos así, porque ya hemos llegado a la cumbre de la misericordia y no queremos bajar de ella, sino que más bien queremos estar ahí, y desde ese lugar, irradiar toda la misericordia posible a aquellos que nos rodean sin importarnos raza, color, ideas, sexo, religión, pues apostamos por un mundo en el que todos podamos ser hermanos.

Así es, ya nos queda poco para celebrar la cumbre de la misericordia, esos días centrales de nuestra fe que nos recuerdan y rememoran lo decisivo que hay que creer: la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, la Semana Santa que, nunca he entendido, como un acto así puede ser declarado de interés turístico regional, nacional e internacional. 

Sr. Director: Agradezco, a la Institución Teresiana, la invitación que me brindaron para poder asistir al estreno, en Guadix, de la película Poveda; película que recoge la apasionante vida de Pedro Poveda. Hoy es ya, para la Iglesia católica, san Pedro Poveda y para la Unesco humanista y pedagogo. Imagino que, para otros muchos, simplemente Padre Poveda, como a él le gustaba llamarse.

Ya estamos a la mitad de la segunda semana de cuaresma y seguimos caminando, en positivo, eufóricos, hacia la cumbre de la misericordia, donde todo es vida y vida en abundancia. Hemos bajado del Tabor, superando la tentación de hacer “tres chozas” (cfr. Lc 9-28-36) y estamos con los pies en la tierra.

De nuevo llega la Cuaresma. Una etapa que dura cuarenta días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Resurrección, donde la Iglesia invita a los cristianos a convertirnos, a revisar nuestra vida para que se parezca más a la de Jesús de Nazaret, el Cristo. También la cuaresma es preparación y anticipo de la vida, de la Resurrección de Jesús, la celebración de la Vida de los cristianos.

Hace unas cuantas semanas (11 de enero), os proponía en este blog, la necesidad de trabajar las emociones y os decía, y me digo a mi mismo que “Las emociones son estados afectivos innatos y automáticos que se experimentan a través de cambios fisiológicos, cognitivos y conductuales. Sirven para hacernos más adaptativos al entorno que experimentamos”.

Transcurridos quince años, -“la niña bonita”, me decían que se cantaba el número 15 en la lotería-, resulta oportuno hacer un balance entusiasmado de un Proyecto que movilizó, mueve y seguirá moviendo, y dando ilusiones, vida y esperanza a mucha gente. 

Gracias por la oportunidad de poderlo contar con más ilusión, si cabe, que en los inicios, ¡merece la pena que así sea y así se relate!

Hemos acabado el tiempo de Navidad y volvemos a la normalidad de la vida, al día a día, que es lo importante. El pasado ya no nos preocupa ni nos recreamos en él con eso de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque no es verdad.

Año nuevo, vida nueva es el dicho popular que se intercambia en estas fechas primeras del año. Con ello se quiere reflejar que es necesario acoger y afrontar el nuevo año con ese optimismo tan grande que te haga hacerlo más llevadero y no se te haga muy cuesta arriba, sobre todo, la famosa cuesta de enero.

El título de este artículo, lo he copiado, del pliego que, la revista Vida Nueva, ofrece en esta semana de diciembre en el número 2968. Vida Nueva es, una revista que recomiendo mucho, para estar al día cristiana y humanamente (puede ser un buen regalo de reyes una suscripción anual en la familia o en la parroquia, cofradía, asociación, etc.).