José Mª Tortosa

José Mª Tortosa

Párroco de Jérez del Marquesado y Albuñán. Delegado de Apostolado Seglar

Comunicado de la Plataforma solidaria de acogida a inmigrantes y refugiados:

Estamos asistiendo, desde hace tiempo, a la llegada de miles de personas procedentes de diversos países con conflictos de todo tipo. Este aumento de refugiados y solicitantes de asilo, es el mayor que se produce desde la II GUERRA MUNDIAL.

Quiero presentar en este blog, la experiencia de catequesis parroquial vivida y que, con matices, se ha publicado en la web de los sacerdotes del Prado (www.sacerdotesdelprado.org). Con ello, quiero resaltar el ingente trabajo e ilusión que las catequistas le ponen con la simple misión de dar testimonio de su fe, así como transmitir un estilo de entender la vida y de buscar la felicidad en nuestro mundo. Tarea nada fácil, pero que es necesaria porque estamos llamados a “dar razón de nuestra fe” (1Pe 3,15).

Hace unos días, mi compañero en el sacerdocio y bloguero en esta web, Manolo Amezcua, publicaba una valiente carta de denuncia de la situación de pobreza que se vive en algunas zonas de las cuevas de Guadix. A ver si se hace algo al respecto por los poderes públicos y todas las instituciones que se vean implicadas.

Hemos celebrado el domingo IV de Pascua, llamado domingo del Buen Pastor porque leemos el texto de San Juan, capítulo 10, versículos del 27 al 30 (Jn 10,27-30). Un día en el que, a sugerencia del papa Pablo VI dedicamos a la jornada de oración por las vocaciones y de oración por nuestros “pastores”; para que, como Jesús, el Buen Pastor, sepan cuidar de sus “ovejas” y darles vida en abundancia.

Terminábamos el artículo anterior diciendo ¡Feliz Pascua de Resurrección! Y también lo iniciamos así, porque ya hemos llegado a la cumbre de la misericordia y no queremos bajar de ella, sino que más bien queremos estar ahí, y desde ese lugar, irradiar toda la misericordia posible a aquellos que nos rodean sin importarnos raza, color, ideas, sexo, religión, pues apostamos por un mundo en el que todos podamos ser hermanos.

Así es, ya nos queda poco para celebrar la cumbre de la misericordia, esos días centrales de nuestra fe que nos recuerdan y rememoran lo decisivo que hay que creer: la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, la Semana Santa que, nunca he entendido, como un acto así puede ser declarado de interés turístico regional, nacional e internacional. 

Sr. Director: Agradezco, a la Institución Teresiana, la invitación que me brindaron para poder asistir al estreno, en Guadix, de la película Poveda; película que recoge la apasionante vida de Pedro Poveda. Hoy es ya, para la Iglesia católica, san Pedro Poveda y para la Unesco humanista y pedagogo. Imagino que, para otros muchos, simplemente Padre Poveda, como a él le gustaba llamarse.

Ya estamos a la mitad de la segunda semana de cuaresma y seguimos caminando, en positivo, eufóricos, hacia la cumbre de la misericordia, donde todo es vida y vida en abundancia. Hemos bajado del Tabor, superando la tentación de hacer “tres chozas” (cfr. Lc 9-28-36) y estamos con los pies en la tierra.

De nuevo llega la Cuaresma. Una etapa que dura cuarenta días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Resurrección, donde la Iglesia invita a los cristianos a convertirnos, a revisar nuestra vida para que se parezca más a la de Jesús de Nazaret, el Cristo. También la cuaresma es preparación y anticipo de la vida, de la Resurrección de Jesús, la celebración de la Vida de los cristianos.

Hace unas cuantas semanas (11 de enero), os proponía en este blog, la necesidad de trabajar las emociones y os decía, y me digo a mi mismo que “Las emociones son estados afectivos innatos y automáticos que se experimentan a través de cambios fisiológicos, cognitivos y conductuales. Sirven para hacernos más adaptativos al entorno que experimentamos”.